Apenas tenemos información sobre el órgano más importante de nuestro cuerpo. Hasta hace muy pocos años, el cerebro era un gran desconocido para la ciencia, por lo que estamos en pleno auge en conocimientos e investigaciones relativas a la neurociencia que nos aportan datos muy valiosos sobre el tema. 

Aquí van unas cuantas curiosidades que no te dejarán indiferente acerca de esta máquina tan prodigiosa como funcional:

  • Paradójicamente, el cerebro no siente dolor. A pesar de ser el transmisor de información por excelencia procesando los estímulos nerviosos, es curioso saber que por sí mismo no experimenta esta sensación.
  • El cerebro adulto consume diariamente unos 15 vatios de potencia, que se traduce en la energía que una bombilla necesita para funcionar.
  • En nuestro cerebro hay una cifra aproximada de 100.000 millones de neuronas, y el ciclo de creación de las mismas no se detiene hasta el momento de nuestra muerte.
  • A la hora de reconocer una cara, nuestro cerebro se centra primero en los ojos, pasando después a la forma de la boca y la nariz.
  • Existen las llamadas neuronas espejo, que nos permiten, mediante el denominado efecto de catarsis, simpatizar con otras personas llegando a experimentar placer o dolor.
  • Nos prepara para desarrollar respuestas efectivas gracias al constante proceso de evaluación que realiza a modo de estudio del entorno.
  • En la adolescencia, la estructura cerebral cambia por completo.
  • La actividad del cerebro aumenta cuando el cuerpo está en reposo, por lo que de noche comúnmente este órgano trabaja más intensamente que por el día. El modo de funcionamiento cambia de la vigilia al sueño, usando distintas zonas y patrones.
  • El cerebro es más creativo cuando está cansado.
  • Hombres y mujeres funcionamos de manera distinta en cuanto a lo cerebral. Ejemplos de ello son la visión espacial, en la que destacan los hombres, presentando las mujeres una mayor dificultad de orientación y precisando de más referencias en un trayecto.
  • Un coeficiente intelectual más elevado incrementa los sueños y la frecuencia con la que soñamos.
  • A medida que envejecemos, el cerebro mejora las técnicas para conseguir armonía y felicidad.

Gracias a la ciencia, pronto obtendremos más respuestas a las múltiples preguntas que nos acontecen acerca del software de nuestro cuerpo.

La información es cada vez mayor y este órgano no deja de sorprendernos.