La Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo de Control de Enfermedades han desarrollado una relación que revela una situación preocupante en nuestro continente. El estudio muestra un aumento real de casos de esta enfermedad en los 53 países de la Región Europea. Según la OMS se habla de 142.000 casos nuevos en 2014, un número que trae a la memoria los años 80. 

Los países en los que ha habido un mayor número de infecciones son Rumania, Eslovaquia y Chipre.

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El porcentaje más bajo se encuentra en Eslovenia, Liechtenstein e Islandia.

En Italia, por ejemplo, la situación no ha cambiado mucho en comparación con los últimos años. En el año objeto de examen por el Instituto Nacional de Investigación en Salud de 2014, hubo una incidencia de 6.1 casos nuevos de la enfermedad por cada 100.000 habitantes.

Es decir, que 3.600 personas el año pasado habían contraído el virus.

Los más afectados son los jóvenes de entre 25 y 29 años (79,6% de los casos en ese año). 

En Europa la principal causa de la infección, según los datos disponibles, está relacionado con el sexo.

La infección por VIH se debe dividir en cuatro fases. El primer período es el período de incubación, durante un período que varía de 2 a 4 semanas a partir de la infección y está libre de síntomas. Luego viene la fase de infección aguda, que puede durar unos 28 días. En este período son evidentes algunos síntomas similares a la gripe, como fiebre, dolor de garganta, malestar general, dolor muscular, ganglios linfáticos inflamados y pequeñas llagas en la boca. En algunos casos, muy raros, puede haber también náuseas, vómitos, pérdida de peso, dolores de cabeza y síntomas neurológicos.

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Más adelante hay un período de latencia, libre de síntomas, que pueden durar desde dos semanas hasta 20 años.

Por último, la cuarta fase de la enfermedad se da con la aparición de infecciones tales como neumonía y cánceres como linfomas o sarcoma de Kaposi.

Contagio

La transmisión del VIH se produce a través del contacto directo con sangre o fluidos corporales de una persona con el virus. La infección puede ocurrir a través de relaciones sexuales sin protección o al compartir agujas usadas para inyectar medicamentos, perforaciones del cuerpo o haciéndose tatuajes.

El virus del VIH se puede encontrar en la sangre significativamente en el fluido vaginal, semen y leche materna. El virus también puede transmitirse al nacer, durante la lactancia o durante el desarrollo del niño en el vientre materno.

Tienen un alto riesgo de infección actos como el coito anal o vaginal sin protección, la eyaculación en la boca o en la cara. El riesgo puede ser considerado nulo y sin efecto en el caso de los besos (a menos que sea en presencia de gingivitis, enfermedad periodontal o heridas sangrantes), contacto con el sudor y las lágrimas.

Actualmente no existe un tratamiento eficaz contra la enfermedad. A la espera de que la Investigación científica puede encontrar una vacuna, la prevención sigue siendo la mejor manera de evitar la transmisión de la enfermedad. Existen algunos medicamentos que pueden permitir controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La terapia antirretroviral puede aumentar las posibilidades de supervivencia. Según las estimaciones, en 2010 los medicamentos de este tipo han logrado salvar la vida de 700.000 personas. Aunque no haya una cura para combatir la enfermedad, debemos tener en cuenta que los medicamentos actuales pueden controlar el virus y hacer que sea menos agresivo.