Esta es una de las explicaciones a la famosa pregunta de ¿porqué no podemos dejar de fumar?. Los genes muchas veces tienen la culpa y no podemos hacer casi nada para impedirlo. La tentación está servida ya antes de empezar, lo llevamos en los genes.

¿Dar el último cigarrillo del paquete no es una tarea casi imposible? Esto puede depender de mucho de los genes. Un tercio de los fumadores blancos son portadores de una variante genética que hace que sea más difícil dejar de fumar. 

Así lo revela un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Zhejiang en Hangzhou (China), que analizó 23 estudios previos sobre un gen, el ANKK1, adscrito a la liberación de dopamina, un neurotransmisor involucrado en el circuito de recompensa.

La revisión de los estudios sobre un total de 11.000 fumadores encontró vínculos particulares entre el gen en cuestión y la facilidad para dejar de fumar.

"Yo puedo dejar de fumar cuando quiera", ¿cuántas veces habremos escuchado esta frase de la boca de un familiar o amigo?. Pero no nos engañemos, esto es un auto-convencimiento que no es real. Cuando nos trasladamos a la muestra de los fumadores blancos podemos ver algo muy interesante. Dos tercios de los fumadores de la población caucásica son portadores de una variante genética llamada A2 / A2, la cual actúa aumentando en un 22% las probabilidades de dejar de fumar con éxito que alguien que tiene una versión diferente del gen, la A1 / A1 o A1 / A2

Así pues, antes de soltar la famosa frase, mira qué clase de gen es el que tienes para decirlo con más seguridad...

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Para los fumadores con el segundo gen dejar el hábito de fumar es más difícil. De hecho, estudios anteriores habían relacionado variantes A1 / A1 y A1 / A2 también con la obesidad y las adicciones a distintos tipos de drogas, destacando un vínculo entre estas versiones del gen y el comportamiento relacionado con la adicción

Aunque el estudio en cuestión se haya hecho con caucásicos hay otras muestras de la población en menor cantidad que dan los mismos resultados así que se podría considerar que se trata de algo generalizado. Lo bueno es que como se ha podido demostrar que el gen en cuestión es el responsable de que se pueda dejar con mayor o menor facilidad este mal hábito se puede enfocar la investigación para posteriores terapias.