Llegó el gran momento: número en mano, los niños y niñas de San Ildefonso afinando sus gargantas, comienzan a rodar los bombos… ¡qué emoción!

Bueno en realidad la emoción comenzó mucho antes, fue justo en el momento en el que me enamoré de ese número de lotería, ese, el mío, el que va a tocar seguro ¿qué haré yo con todo ese dinero?

En este momento aparece la ilusión, la ilusión por hacer cosas que ahora no puedes, o por tener eso que hace tanto tiempo deseas conseguir…

¿Qué es exactamente esa ilusión que recorre mi cuerpo?

Si nos vamos a la definición de ilusión, nos encontramos con lo siguiente: concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.

Ilusión es una palabra que procede del latín ilusionis y que significa engaño.

Engaño… ¡Qué no cunda el pánico! No nos vayamos al lado negativo, ya que la ilusión está conectada a emociones positivas. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, entusiasmados/as y con mucha energía.

La ilusión nos sirve para tener esa motivación que nos lleve a no rendirnos en la consecución de nuestros objetivos y metas. Conecta con los sentimientos más positivos del ser humano y es contagiosa.

Se conecta en el cerebro persiguiendo el bienestar. Eduard Punset argumenta que “en el hipotálamo del cerebro está lo que los científicos llaman circuito de la búsqueda; este circuito, que alerta los resortes de placer y de felicidad, sólo se enciende durante la búsqueda y no durante el propio acto”.

Pero no debemos olvidarnos que la opción de la lotería es azar, y no depende de nosotros/as (bueno depende de que compremos el billete, sólo eso)

En este caso si nos podemos decantar por el lado más negativo, o ese “engaño” del origen de la palabra y que viene seguido por la desilusión.

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Se nos presenta un desengaño o decepción que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habían creado. Esa desilusión “post-sorteo” del gordo.

Siempre nos quedará agarrarnos a la siguiente ilusión: la lotería del niño o la primitiva.

O por otro lado podemos buscar esa ilusión en eso que nos motiva; según Ángel Partida la motivación “es tener un motivo para la acción, es un estado mental que nos anima para la acción. Por tanto, al ser un estado mental, depende de nosotros, por eso es que la motivación comienza en uno mismo, va a depender de la forma en la que vemos las cosas”.

Como conclusión habrá que analizarse personalmente y ver lo que realmente te motiva y a que ilusión te lleva, la lotería es un complemento pero que no sea lo único.

Así que lo dicho, ¡mucha suer.. motivación! #Navidad #Sociedad Madrid #Calidad de vida