Hace pocos años esta especie quedaba relegada a los establecimientos de hostelería orientales y los fanáticos del curry. Desde hace un tiempo, sin embargo, la cúrcuma ha entrado en las grandes superficies y ocupa los primeros lugares de las estanterías de los supermercados de Occidente.

En parte, este incremento se puede atribuir a las propiedades curativas que se le atribuyen. La Unión Europea ha catalogado la cúrcuma bajo el nombre de E-100, en la categoría de aditivos alimentarios que sirven de colorante. También se utiliza como tinte para ropa y como base para máscaras de belleza y cremas solares.

La expansión de esta especie como condimento en Estados Unidos y en Europa en los últimos años se debe a su acción para prevenir o curar #Enfermedades como el #Cáncer, el Alzheimer y la depresión.

Estos efectos se atribuyen a la curcumina, el componente principal de la cúrcuma.

"A nivel de laboratorio, la curcumina ha resultado efectiva. Se ha comprobado que frena la progresión de las metástasis y estimula el suicidio de las células tumorales ", explica la doctora Odile Fernández, autora del libro Guía práctica para una alimentación y vida anticáncer (Urano, 2015). La doctora señala que la curcumina también actúa como "anticoagulante y antiinflamatorio" y que "elimina la inflamación de los tejidos", al tiempo que "tiene efectos antioxidantes y evita que muten las células tumorales".

Según Fernández, la curcumina potencia el efecto de la quimioterapia y sirve para prevenir enfermedades cardiovasculares, Parkinson y Alzheimer.

Sin embargo, los defensores de las propiedades de la cúrcuma apuntan a que los seres humanos nos cuesta absorber esta especie.

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Por ello, recomiendan consumirla acompañada de pimienta negra, aceite de oliva, té verde y limón. Se aconseja tomar alrededor de 5 gramos al día (media cucharada de café).

Ahora bien, como suele ocurrir con algunos #Alimentos vinculados a la medicina natural, la comunidad científica no ha llegado a un consenso sobre los efectos de la cúrcuma en la salud. De hecho, la agencia federal de alimentos y medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha incluido la cúrcuma como uno de los "alimentos fraudulentos para curar el cáncer que los consumidores deberían evitar". Asimismo, la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) ha establecido que "no hay ninguna relación de causa efecto" entre la cúrcuma como protector de las articulaciones ni como alimento preventivo de la osteoporosis.

Es sí, se ha demostrado que sí tiene efectos en enfermedades concretas ya que puede actuar como un agente antibactericida.

SIETES, una base de datos de la Fundación Instituto Catalán de Farmacología que reúne las novedades en farmacología clínica y terapéutica, dispone de un estudio que ha demostrado los "efectos antiinflamatorios en animales" y ha detectado "una reducción del dolor en pacientes con artrosis ".

La base de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, en cambio, recoge un estudio (cochrane.org) realizado con ratones que establece que la cúrcuma combinada con dos drogas quimioterapéuticas tuvo efectos positivos en la salud de los animales. Un segundo estudio (ncbi.nlm.nih.go) de la misma base de datos también concluye que la cúrcuma, suministrada junto con dos sustancias más, resultó efectiva en ratones con cáncer. Por tanto, los resultados indican que la cúrcuma podría ser un factor coadyuvando, pero por sí misma no es un tratamiento válido.