Existe la creencia popular de que tomar antioxidantes es bueno para la salud. La idea se basa en las teorías que dicen que un exceso de oxidantes desgasta nuestras células, lo que contribuiría al envejecimiento, y a la vez puede dañar el ADN y causar mutaciones, los primeros pasos para formar un cáncer. A pesar de que todo esto es cierto, el papel que juegan los oxidantes en el funcionamiento normal de las células es mucho más complejo. Se sabe, por ejemplo, que en las cantidades adecuadas son imprescindibles para muchos procesos esenciales para la vida. Por eso hace tiempo que los expertos alertan contra el uso indiscriminado de suplementos con antioxidantes, tan fáciles de encontrar hoy en día en las tiendas, ya que podrían tener efectos secundarios peligrosos.

Un artículo publicado recientemente en la revista Nature se aporta una prueba más de que lo confirma: los antioxidantes tienen la capacidad de potenciar las metástasis.

Los oxidantes, también conocidos como radicales de oxígeno, son unas pequeñas moléculas capaces de interaccionar con otras muchas. Esto hace que participen en un gran número de reacciones químicas que tienen lugar dentro y fuera las células de todos los seres vivos. Serían como el humo que sale del tubo de escape del motor de un coche. Al igual que el humo, este exceso de oxidantes se debe eliminar o neutralizar para evitar que hagan daño. Por eso hay mecanismos muy precisos para mantener el equilibrio dentro de las células: que sea suficiente pero no demasiado. Se cree que, con la edad, esta protección se iría perdiendo y los oxidantes podrían terminar haciendo más daño que bien, por ejemplo participando en el desarrollo de un #Cáncer.

Pero también se sabe hace tiempo que, sin los oxidantes, las defensas contra el cáncer no funcionan tan bien como es debido.

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Por ejemplo, son necesarios para frenar o destruir las células que corren el riesgo de convertirse en malignas. Además, las células cancerosas son especialmente sensibles a los oxidantes. Precisamente, la mayoría de la quimioterapia funciona en parte aumentando los niveles, y las células malas lo resisten menos que las normales. Estos datos ya indican que utilizar antioxidantes podría tener consecuencias negativas y, efectivamente, estudios de los últimos años revelan que, en lugar de efectos positivos, pueden aumentar la incidencia del cáncer.

El estudio que acaba de publicar Nature, realizado por el equipo del doctor Sean J. Morrison, de la Universidad de Texas Southwestern, demuestra, además, que los antioxidantes pueden interferir en el mecanismo interno que evita la metástasis en el caso del melanoma, el cáncer de piel más agresivo. Los científicos estudiaron ratones a los que se les habían trasplantado células de un melanoma humano. Vieron que, cuando una célula cancerosa salía del tumor original y comenzaba a viajar por el cuerpo para encontrar un lugar para establecerse y formar una colonia, tenía que luchar contra una cantidad inesperadamente elevada de oxidantes que se generaban en su interior.

Esto hacía que, a menos que encontrara una manera de contrarrestarlos, la mayoría de veces no consiguiera sus objetivos y los oxidantes la destruyeran. En cambio, si los investigadores hacían desaparecer esa barrera dando a los ratones un suplemento de antioxidantes, veían que las células malignas se movían con más facilidad y terminaban provocando muchas más metástasis.

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