El pasado 26 de octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) hacía público su estudio sobre la carcinogenicidad del consumo de carne roja y carne procesada haciendo estallar los medios con noticias alarmistas.

En ellos se ha llegado a escuchar que por cada vez que se consumen 50 gramos de carne procesada el riesgo de padecer cáncer aumenta un 18%. Mentira

Remitiéndonos a la publicación de la OMS sobre los resultados de dicho estudio, vamos a responder a las dudas que surgen:

¿A qué carnes se refiere el estudio?

Este estudio afecta a la carne roja (carne muscular de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra) y a la carne procesada, que es aquella que ha sido alterada a través de salazón, ahumado, curado u otras técnicas para mejorar su sabor o su conservación.

Ejemplos de carne procesada: salchichas, jamón, bacon, carne en conserva...

¿Los dos tipos de carne son cancerígenos?

Las evidencias del estudio no catalogan ambos tipos de carne en el mismo nivel. La carne roja ha sido clasificada en el Grupo 2A como probablemente carcinógena ya que no hay pruebas suficientes que demuestren su potencial cancerígeno, mientras que la carne procesada se encuentra en el Grupo 1, dado que sí que hay evidencias suficientes de que su consumo aumenta la posibilidad de padecer #Cáncer colorrectal.

¿El consumo de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer?

Sí, pero no como han contado la mayoría de los medios. Según la OMS, el consumo diario de 50 gramos (atención a lo de diario) de este tipo de carne aumenta un 18% el riesgo relativo de cáncer colorectal. Según expertos del Centro Internacional de Investigadores sobre el Cáncer (CIIC) este riesgo sigue siendo muy pequeño aunque aumentaría según la cantidad de carne consumida.

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¿Qué significa riesgo relativo?

Esto significa que el aumento es en relación a las posibilidades que ya teníamos de padecer este cáncer, por lo que el aumento final no es 18% sino que, si nuestra probabilidad era del 5%, pasaría a ser del 6%.

El consumo de carne procesada se encuentra en el Grupo 1, como el consumo de tabaco y de amianto. ¿Son igual de cancerígenos?

No. Que se encuentren clasificados en el mismo grupo significa que hay pruebas suficientes de que son productos cancerígenos, pero no lo son al mismo nivel. Mientras que el consumo diario de carne procesada aumenta el riesgo relativo de padecer cáncer colorrectal en un 18%, el consumo de tabaco aumenta en un 1500% las posibilidades de padecer cáncer de pulmón. 

¿Significa esto que debo dejar de comer carne?

No. El consumo de carne aporta beneficios a la salud (la carne roja, por ejemplo, es rica en proteínas y minerales) aunque hay que incluirla en la dieta de forma moderada.

¿Cuál es la forma más segura de cocinar la carne?

No hay datos suficientes que demuestren si la forma en que se cocina la carne afecta a su potencial cancerígeno aunque se recomienda evitar cocinar la carne a altas temperaturas y en contacto directo con una superficie caliente puesto que esto produce varios tipos de químicos cancerígenos.

 

Hay muchas preguntas que el estudio realizado por la OMS ha dejado sin responder, como si esto afectaría de mayor forma a niños o ancianos, qué cantidad de consumo de carne es segura, si hay algún método de conservación de carne más inocuo o si el consumo de pollo y pescado quedan libres de riesgo de cáncer.

Sin duda, lo mejor es llevar una dieta saludable y equilibrada, libre de abusos y que nos aporte todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo. #Investigación científica #Alimentos