En este mundo moderno, cargado de estrés y prisa, cada vez son menos las personas que, por motivos laborales, pueden hacer la comida del mediodía en casa. Esto obliga a peregrinar por diferentes menús de restaurante u optar por llevar la comida preparada de casa en una fiambrera. Llevar la fiambrera o "tupper" al trabajo no es algo nuevo de ahora, pero sí que cada vez gana más adeptos. Quizás porque es más económico que ir cada día de restaurante o quizás porque como la comida de casa no hay nada. Sea como sea la fiambrera está de moda pero no debe ser ni mucho menos sinónimo de comida rápida y mal. 

#Alimentos que debe incluir un buen "tupper"

Cualquier comida equilibrado debe incluir un farináceo -en forma de pasta, arroz, patata, legumbre, verdura cocida o cruda; proteínas -en forma de carne, pescado o huevo-, y de postre una fruta o un lácteo.

Esta estructura es la que deberíamos seguir en casa, ya que corresponde a una dieta equilibrada. El exceso o el defecto de cualquier alimento repercutirá en un desequilibrio alimentario que puede conllevar, desde un carencia de nutrientes esenciales hasta un aumento de peso.

Menús de fiambrera

A la hora de preparar la fiambrera podemos optar por poner el primer plato en un "tupper" y el segundo en otro, o bien preparar un plato único, como los que os propongo a continuación:

1. Tallarines con champiñones, espárragos verdes, zanahoria y gambas.

Los tallarines o cualquier otra pasta son el alimento del grupo de los farináceos, los cuales nos aportan energía y nos permiten continuar la jornada laboral con las pilas cargadas. Los champiñones, los espárragos y la zanahoria son los vegetales que nos aportan vitaminas, minerales y fibra.

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Y las gambas son las proteínas, las cuales se pueden sustituir por cualquier otro alimento proteico como por ejemplo unas tiras de salmón. Y un postre que combina a la perfección con este menú es una pieza de fruta de temporada.

2. Ensalada de lentejas y bacalao.

Dos o tres días por semana es interesante que el farináceo que elegimos sea legumbre. En este menú las lentejas nos aportan los hidratos de carbono, pero las podríamos sustituir por cualquier otro legumbre. El vegetal sería todo lo añadimos a la ensalada (tomate, pimiento, cebolla, lechuga, etc.) y la proteína la encontramos en forma de bacalao. Y de postre nos iría bien un yogur, ya que éste ayuda a mejorar la digestión de las legumbres, gracias a su contenido en probióticos.

3. Garbanzos con bacalao, espinacas, pasas y piñones. Esta seguiría el esquema del plato número 2 también con un yogur de postre.

4. Arroz integral con verduras y pollo.

En esta ocasión el farináceo lo encontramos en forma de arroz, el cual os aconsejo integral por su elevado contenido en fibra.

Lo podemos acompañar de unas verduras salteadas como calabacín, cebolla y alcachofas. Y como proteína unos dados de pechuga de pollo. Y de postre un yogur con frutos secos.

5. Bocadillo de tortilla de espinacas.

No es recomendable optar a diario por un bocadillo, pero una vez por semana también lo podemos incluir en el menú. El pan constituye el alimento farináceo de esta comida, las espinacas corresponden al vegetal y el huevo nos aporta la proteína. Otros tipos de bocadillos serían lechuga y tomate como vegetal y la proteína conseguirla de atún o queso. Y de postre una fruta de temporada.

Espero que os haya gustado. ¡Buen provecho! #Medicina natural #Calidad de vida