¿Y si los nutricionistas descubrieran un remedio milagroso para la desnutrición infantil? Una sustancia rica en proteínas que no necesita refrigeración? Pues este remedio milagroso ya existe: la leche materna.

A veces, cuando pensamos en la pobreza mundial, damos por hecho que los desafíos son tan enormes que todas las soluciones deben ser extraordinariamente complejas y caras. Bueno, algunas sí lo son. Pero no hay casi nada tan eficaz para combatir el hambre en el mundo como el colmo de las soluciones de baja tecnología: la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida. Esto es lo que recomienda vivamente la Organización Mundial de la Salud.

La paradoja es que aunque se trata de algo barato y evidente también es poco frecuente en muchos países en desarrollo. Por ejemplo: en Níger, sólo el 9% de bebés se alimentan sólo de leche materna en los primeros seis meses de vida, según un estudio sobre nutrición elaborado en 2007. En Burkina Faso, menos del 7% de bebés reciben exclusivamente lactancia materna durante seis meses; en Senegal, el 14%, y en Mauritania, el 3%...

El principal problema es que muchas madres creen que con la leche materna no es suficiente y que, cuando hace mucho calor, el bebé también necesita agua. Además, en los países pobres el agua suele estar contaminada y es peligrosa para los bebés. Según los nutricionistas, aunque la madre esté desnutrida, su cuerpo produce suficiente leche para el niño.

Un informe publicado en The Lancet, afirmaba que un bebé alimentado sólo parcialmente con leche materna tiene una probabilidad de morir 2,8 veces más alta que uno que se haya criado exclusivamente con esta leche durante cinco meses como mínimo.

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Y un bebé que no es amamantado tiene una probabilidad 14,4 veces más alta de morir. Cada año se podrían ahorrar 1.400.000 muertes si los bebés recibieran lactancia materna. Esto significa que cada 22 segundos muere un niño innecesariamente.

"Vistas todas las intervenciones nutricionales que se han estudiado, tenemos pruebas concluyentes de la eficacia de la lactancia materna para reducir la mortalidad infantil", afirma Shawn Baker, especialista en nutrición de la organización humanitaria Helen Keller. Y añade: "Pero no tiene los seguidores que debería tener en unas poblaciones en vías de desarrollo que están demasiado centradas en lograr soluciones tecnológicas". El principal problema es que los hay que dan agua o leche animal a los bebés, sobre todo cuando hace calor. Además, las madres dudan a menudo del valor del calostro, la primera leche segregada después del parto (que es espesa y amarillenta, y que no tiene mucho aspecto de leche) y se esperan un día o dos para comenzar a amamantar al bebé. En artículo que habla ampliamente del tema lo encontraréis en el New York Times, escrito Nicholas D. Kristof. #Niños #Enfermedades #Alimentos