Recientemente hemos tenido un boom mediático acerca del tema de la carne. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha declarado mediante un comunicado oficial, en el que argumenta que todo producto cárnico o de charcutería se considera cancerígeno

En base a ello, desde los últimos días, quienes están a favor de dichas declaraciones, han salido a manifestar, mediante un sinfín de justificaciones basadas en estudios independientes (entiéndase por "no oficiales")  acerca de los beneficios reales que esta baja del consumo cárnico supondría para el organismo humano.

 

La dieta alcalina

Quienes simplemente optan por los estilos de vida tanto veganos como vegetarianos, más allá de una cuestión ética, muchas personas dejan de consumir dichos productos por una cuestión básica de salud. Dentro de este segundo grupo, se encontraría la alternativa alimentaria, denominada: dieta alcalina.

Dicha dieta se basa en la relación directa que cada alimento establece en el organismo al entrar en el proceso digestivo y de ahí, sus nutrientes, al torrente sanguíneo. Dependiendo de las características de dichos Alimentos, cada uno tendrá un valor diferente. El valor que delimita y clasifica qué alimentos son válidos o no para su consumo, es conocido como pH o acidez. En base a este, se realiza una clasificación acerca de los alimentos que resulten aptos de acuerdo a la dieta.

Está estudiada y documentada la asociación de excesos de acidez en sangre en relación a numerosas patologías de carácter grave tales como diferentes tipos de cánceres, osteoporosis, entre otras.

Durante muchos años, numerosos científicos de todo el mundo, están estudiando con veracidad y seriedad, si realmente la dieta alcalina es la solución para tener una buena vitalidad.

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Entre los básicos para erradicar, se encuentran todos aquellos productos procesados que fácilmente podemos encontrar en cualquier establecimiento. Desde pequeños snacks que nos invitan a pasar mejor las tardes de "algo dulce", refrescos que sacian nuestra sed con su fresca efervescencia, hasta platos pseudo elaborados que nos venden como la solución a cuando no nos apetece cocinar. En todos ellos, si nos fijamos bien, se encuentran demasiadas cantidades de azúcares y grasas que si bien, en términos moderados resultan hasta incluso necesarias y beneficiosas para la salud. Sin embargo, en la mayoría de las veces, las cantidades ingeridas no lo son para nada.

Otro de los grupos alimenticios a erradicar, de acuerdo con la propuesta nutricional de la dieta alcalina, son precisamente los que están en boca de todos actualmente: las proteínas. Concretamente las carnes y la charcutería en general. Té, café y tabaco están también erradicados de la pirámide nutricional alcalina.

Básicamente el grupo predominante de la dieta es el vegetal.

Se prefieren las frutas y las verduras así como las legumbres. Para endulzar se eliminan por completo a su vez, los edulcorantes y cualquier tipo de azúcar (blanca, morena).

En la medida de lo posible, para una mejor conservación de los productos y los propios nutrientes que contienen los mismos, es recomendable la ingesta de ellos en su versión orgánica y de preferencia local, es decir, que sean relativamente cercanos de donde se vive. Esto evita, en términos nutricionales, que el producto no haya realizado un camino demasiado largo para llegar a su mesa, evitando así, la manipulación en la planta de procesado con químicos que alarguen su vida natural.

Lee seriamente las etiquetas e infórmate.