Es uno de los problemas más importantes, en lo que a salud se refiere, que tiene actualmente nuestro país y sociedad.  Esta enfermedad o gran dolencia, afecta sobre todo a los niños más que a las niñas y, en la edad adulta se gira la tortilla, y son las mujeres quienes sufren más de estreñimiento que los hombres. En términos de porcentajes, podemos decir que, por cada tres mujeres que padecen este mal, un hombre también lo padece.

El estreñimiento puede ser ocasional o patológico. Se considera patológico cuando la dificultad para la defecación se prolonga en un espacio de tiempo determinado, días, y acontece repetidamente otras veces de la misma manera, en días posteriores, llegando a que esto sea algo demasiado continuo.

Si este problema se alarga hasta los dos o tres meses, no hay que dudar en acudir a nuestro médico para resolver este problema cuanto antes. Un diagnóstico médico hará que este problema se vaya reduciendo hasta desaparecer si seguimos las pautas que, nuestro médico especialista nos indique.

Una de las causas más importantes que ayudan a que aparezca, es que la persona tenga una dieta o alimentación pobre en fibra. La fibra ayuda a que nuestro sistema digestivo realice el proceso de digestión adecuadamente, evitando obstrucciones, manteniendo la flora intestinal en el estómago y en todos los órganos que lo componen y haciendo más liviano el momento de ir al baño. La digestión es el proceso por el cual los Alimentos son transformados en partículas que el intestino delgado absorbe normalmente.

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Todo aquello que el intestino no puede absorber se convierte en una masa con alta carga de agua que va a parar al intestino grueso. Éste absorbe casi toda el agua y después va al colon quien se encarga de expulsar todos los restos de alimento que el cuerpo no necesita al exterior.

Otro de los factores importantes que hacen crecer esta problemática es el hecho de beber poca agua, ya que deberíamos beber a diario entre uno y dos litros diarios. También es importante realizar ejercicio cada dos o tres días, aunque es recomendable realizarlo a diario. Tampoco es cuestión de dejarse la piel en un gimnasio. Es cuestión de cambiar algún que otro hábito diario e incluirlo en nuestra rutina. Un buen ejemplo seria caminar 30 minutos al día, evitar el ascensor de casa y subir por las escaleras, hacer dos veces por semana natación, pilates, yoga, taichí. Ejercicio liviano que ejercita nuestro cuerpo y mente sin necesidad de llegar a sufrir sobreesfuerzo alguno.

Es importante recordar que hay que evitar la automedicación, ya que corremos el riesgo de comprar laxantes que no ayuden a resolver nuestras necesidades sino que las emperore.

Hay que tener en cuenta que el continuado  mal uso de laxantes, que muchas veces parece la solución ideal y rápida para encontrarnos mejor y reestablecer nuestro sistema digestivo. Pero cuidado con esta arma de doble filo, ya que puede provocar hinchazón estomacal, dejar de hacer efecto o problemas crónicos. Mi recomendación es siempre acudir al médico especialista y que nos recete aquello que nuestro diagnóstico ante este problema precise.