La pereza se encuentra en nuestro cerebro desde que nacemos. Aún así podemos combatirla y eso es lo que han descubierto un grupo de investigadores canadienses de la Universidad Simon Fraser en Vancouver. Según el estudio, nuestro cerebro intenta siempre reducir al mínimo el esfuerzo que nuestro cuerpo deba hacer y la cantidad de energía que se necesite para hacer cualquier actividad.

Para entender el funcionamiento del cerebro en relación con la física y cómo ésta se ve alterada por la primera con el fin de ahorrar energía, los investigadores analizaron el modo de pasear de algunos voluntarios, hombres y mujeres.

Primero analizaban cómo andaban los participantes en el estudio sin obstáculos y luego añadiendo unos cuantos objetos que les impedían caminar y tener que hacer más esfuerzo para seguir con el camino.

Como se publicó en la revista Current Biology, los voluntarios después de unos minutos ya habían tomado medidas para cambiar su forma de caminar ajustándose a las nuevas especificaciones, adaptando el movimiento para lograr los objetivos con el menor esfuerzo y gasto de energía.

Se encontró que las personas cambian rápidamente su forma de caminar para elegir siempre el camino fácil y rápido. Sería algo así como al elegir entre dos caminos que llevan al mismo lugar tomando siempre el que resulte menos costoso y en el que vayamos a llegar antes. O cuando elegimos sentarnos mientras esperamos en una cola en la que hay asientos en vez de quedarnos de pie. Incluso si tenemos que esforzarnos un poco más pero acabamos antes o llegamos antes es la elección de que tomaríamos. Y eso ocurre con el cuerpo y la mente.

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Así que la conclusión es que para combatir la pereza lo mejor es hacer ejercicio sin pensar nunca en lo que nos va a costar hacer ese esfuerzo. Es decir, elegir hacer ejercicios con los que nos sintamos a gusto sin sobrepasar nuestro límites y sin que suponga un gran gasto de energía. Más vale ser constante y hacer poco ejercicio a diario (una media hora) que empezar fuerte y querer hacer mucho ejercicio porque nuestro cerebro lo rechazará al poco tiempo. #Investigación científica #Calidad de vida