El hígado es un órgano que se localiza en la parte superior derecha del abdomen. Su masa es de aproximadamente 1300 g, y está formado por dos lóbulos principales. Entre las funciones del hígado destacan: producción de bilis, glucógeno, colesterol y algunas proteínas; regulación de la coagulación de la sangre, conversión de sustancias tóxicas para su eliminación. Por lo tanto su buen funcionamiento es imprescindible.

En España, el cáncer de hígado afecta a más de 3000 nuevos pacientes al año (14 por cada 100000 hombres y cuatro por cada 100000 mujeres), en Francia, lugar del estudio, a más de 8000 nuevas personas al año, siendo una causa importante de muerte en todo el mundo.

Entre los diversos tipos de #Cáncer del hígado, el carcinoma hepatocelular se produce más a menudo en un hígado ya dañado por una enfermedad. Por ejemplo, si se ha debilitado por el consumo excesivo de alcohol, obesidad, infección viral crónica por el virus de la hepatitis B o C, que causan daño hepático irreversible y conduce a la cirrosis. En general, los pacientes con cirrosis experimentan revisiones periódicas de detección del cáncer. Sin embargo, en el 5% de los casos, el cáncer de hígado afecta a pacientes que no sufrían cirrosis.

Investigadores han estudiado estos pacientes para determinar los factores de riesgo implicados en el desarrollo de su cáncer, bajo la dirección de Jessica Zucman-Rossi con los equipos del Inserm (Unidad 1162 "Genómica funcional de tumores sólidos"), la Asistencia Pública-Hospitales de París, y las universidades París-Descartes, París 13 y Paris-Diderot.

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En el genoma de las células tumorales de 11 pacientes, se detectó la inserción de una porción de ADN de un virus: el virus asociado con el adenovirus tipo 2, conocido como  AAV2. Hasta ahora este virus se consideraba no patógeno en los seres humanos. Para verificar la participación de los virus en el cáncer, los investigadores compararon el tejido tumoral en el tejido normal. Luego confirmaron su hipótesis: la integración del ADN viral es más frecuente en las células tumorales que en las células normales en estos 11 pacientes. Además, ocho de estos pacientes no tenían cirrosis y seis de ellos no mostraban factores de riesgo conocidos para el cáncer de hígado.

El virus AAV2 se inserta en el ADN celular

Al estudiar con mayor detalle células de este cáncer, descubrieron que el virus, integra su ADN en el genoma de las células de los pacientes, genes importantes en la proliferación celular. Jessica Zucman-Rossi y sus colegas muestran que AAV2 causa la producción excesiva de estos genes, los investigadores indicaron que, promovería el desarrollo del tumor.

Para este trabajo, publicado en Nature Genetics, los investigadores identificaron la participación de los virus VAA2, que hasta ahora suponía inofensiva, en la aparición de carcinoma hepatocelular, especialmente en los casos raros de cáncer desarrollados en ausencia de cirrosis y sin causa identificada. Estos resultados también llaman a la prudencia: "El AAV2 se utiliza con frecuencia como un vector para terapia génica. Si la inserción de su ADN en los genes que favorecen el tumor es un evento raro y probablemente una coincidencia, se debe tener cuidado con respecto al uso de este virus", explican los autores. #Investigación científica #Enfermedades