Recientemente Egipto ha informado la muerte de una mujer de 40 años, y además 40 personas murieron en todo el mundo en el primer semestre de 2015. Casi el doble del número de muertes en 2014, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS informa que entre enero de 2003 y mayo de 2015, se contabilizaron 447 muertes y 840 casos de infectados por la gripe aviaria.

La tragedia humana detrás del brote de esta enfermedad se ha producido en las zonas rurales de países en desarrollo. Incluso podría argumentarse que, dada la falta de  recursos para el diagnóstico y elaboración de informes, la cifra exacta podría ser superior.

El hecho de que estas muertes suceden en países en desarrollo no debe minimizar la tragedia de las personas afectadas, así como sus familias y comunidades, pero tal vez hace que el impacto humano de la Gripe aviaria sea más fácil de ignorar por el resto del mundo.

Bioseguridad débil y las rutas migratorias de las aves silvestres son por lo general los dos puntos clave en cualquier discusión sobre cómo se propaga la gripe aviaria y cómo debe ser controlada. Pero también hay que recordar que la pobreza y la falta de recursos, así como la ignorancia, también pueden ser responsables.

De todos es conocido que Egipto, cuya población ha sido más afectada por la enfermedad desde el inicio de la década, ha sufrido convulsiones políticas de importancia que han afectado a la economía local. Muchos habitantes de zonas rurales han mantenido las aves de corral en un esfuerzo para poder subsistir.

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Estos pequeños agricultores tienen poca noción de lo que constituye una buena bioseguridad y su aplicación práctica. Esto crea una situación ideal para la propagación de la enfermedad, y una situación muy difícil de controlar. Si la producción de aves de corral de Egipto se limitara a, modernas instalaciones de interior, entonces la implantación de buenos protocolos de bioseguridad sería mucho más fácil, y sería menos probable que la enfermedad se propagara.

Mortalidadad

Cuando las noticias de las primeras personas muertas emergieron en Asia a finales de 1990, fueron titulares en todos los medios de comunicación, aunque esto ya no es el caso. Sin embargo, la OMS advierte que los virus de influenza aviaria siempre están presentes en aves de corral, y son posibles infecciones esporádicas y casos humanos en las personas expuestas a aves de corral infectadas o ambientes contaminados. Egipto es un buen ejemplo de esto.

Más casos solo son de esperar, cuando los controles de bioseguridad son débiles y hay una falta de respuesta adecuada al riesgo.

La vigilancia en el sector de la salud pública debe intensificarse donde la enfermedad se está extendiendo, al igual que los controles en las explotaciones agrícolas. Según de la OMS, a pesar de un aumento del número de  infecciones de Animales a humanos, declarada por Egipto durante los últimos meses, los virus que circulan allí no parecen transmitirse fácilmente a las personas. En consecuencia, el riesgo de propagación a nivel comunitario de éstos virus sigue siendo bajo.

Sin embargo, es importante recordar que en las aves el virus de la gripe, con frecuencia pueden mutar y recombinarse. En promedio, se han producido 25 muertes por gripe aviaria cada año desde el inicio de la década. Sin embargo este año ya van 40 muertos por lo que se debe prestar más atención al impacto de la enfermedad en las personas.