Poder ver a tu bebé antes de que nazca es, sin lugar a dudas, un verdadero regalo de la ciencia y la medicina. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos pequeños detalles para que la visión que tengas sea la mejor que puedes obtener. En este artículo vamos a ver qué momento de la gestación es el mejor para realizar una ultrasonido 4D.

 

El momento perfecto para una ultrasonido 4D

 

                  En primer lugar, y empezando por el principio, cabe señalar que la mejor edad para realizar una ultrasonido 4D es entre las semanas 26 y 30 de la gestación, momento en que la proporción del líquido amniótico es adecuada, y el bebé tiene un tamaño lo suficientemente grande para ver sus características, pero sin llegar a ser tan grande que la vista sea deficiente.

                  Dicho esto, cabe señalar que la ultrasonido 4D puede realizarse en cualquier momento a partir de las 12 semanas, realizándose, en las primeras semanas, por vía intravaginal, y, después, por vía abdominal.

                  Con 12 semanas, lo que se obtiene en una ultrasonido 4D es una visión integral del feto y cómo se relaciona con su medio ambiente (el útero). Sin embargo, en estos momentos el feto todavía no está lo suficientemente desarrollado, y las madres que ven las ultrasonidos en este momento, no suelen quedar satisfechas.

                  A medida que avanza el periodo de gestación y el niño crece, el campo de visión se va reduciendo, pero, al mismo tiempo, se aprecian mejor los rasgos faciales y corporales del bebé. Este momento suele ser el más adecuado para llevar a cabo la ultrasonido 4D.

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                  Después de ese tiempo, cuando el bebé está cerca del momento de nacer, la disminución del líquido amniótico, la posición que, en ocasiones, adopta el feto, y la mineralización ósea, hacen que la visión que se tiene del bebé a través de este tipo de ultrasonidos no sea lo suficientemente clara.

                  Es por ello que, por normal general, se recomienda que la ultrasonido se lleve a cabo entre las semanas 26 y 30, puesto que en ese momento todas las condiciones de la madre y del feto son óptimas para obtener imágenes claras y definidas.

                  Como puedes ver, a la hora de realizar una ultrasonido 4D tienen que tener muy presentes los tiempos de gestación, ya que, por lo general, realizarla en un mal momento, pese a no dañar ni a la madre ni al bebé, puede conducir a que las imágenes no sean claras, con la consecuente desilusión por parte de todos los miembros de la familia. #Investigación científica