Todas las mujeres hemos incorporado a nuestros básicos de belleza y cuidado de la piel el agua micelar como uno de nuestros grandes aliados. Durante muchos años nuestros imprescindibles para mantener la piel limpia eran la leche  limpiadora y el tónico, y además teníamos que añadir a estos cuidados un desmaquillador de ojos y al ir a comprarlos fijarnos en que fuese especial para nuestro tipo de piel. Después de descubrir la famosa y bendita agua micelar puede parecer un engorro comprar tres productos que pueden ser fácilmente sustituibles por uno sólo.

Durante algunos años, los avispados responsables de los laboratorios cosméticos se dieron cuenta de lo engorroso que resultaba para la mujer actual andar cargada con tanto producto y sobre todo usarlos cuando vienen reventadas de una fiesta a las cuatro o las cinco de la madrugada.

Entonces inventaron las toallas desmaquillantes. (Sin querer irme por los cerros de Ubeda en la últimas décadas se han inventado toallas para todo). Si bien es cierto que nos servían para sacarnos de un apuro, si encontrábamos el paquete de toallas antes de quedarnos fritas, no menos cierto es que presentaban ciertos inconvenientes como dejar la piel pegajosa, algunas marcas irritaba o no desmaquillan bien los ojos y si no pegaba bien el cierre (algo frecuente) las toallas se iban dañando hasta volverse inservibles.

Entonces descubrimos el agua micelar y nuestro mundo cambió. En un solo bote cito teníamos el limpiador más potente que servía a su vez para desmaquillar los ojos y era fiable y respetuoso con la piel, lo cual es una ventaja para el orden y espacio de nuestro neceser y más aún si vamos de viaje.

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El precio es otra de las ventajas ya que las hay de bastante calidad a precios muy asequibles.

Llegados a este momento os estaréis preguntando que son y si son fiables (las que aún no las habéis probado) y dándome la razón (las que ya las conocéis). Pues bien, estas aguas  fueron inventadas para tratar la piel de los quemados. Podría enrollarme sobre los orígenes y la composición pero basta con sabes que el producto actúa con delicadeza y respeto por la piel y limpia mejor que sus antecesoras. Algo que le ha hecho merecedora de todos sus éxitos.

Casi todas las marcas están lanzando su propia agua micelar. Yo tengo mi favorita y esta genial en relación calidad/precio. Pero os invito a que vayáis probando y decidáis vosotras mismas cual es la ideal para vuestra piel y vuestro bolsillo... y ya me contaréis.