El alcoholismo ha sido y sigue siendo una de las grandes lacras para la salud pública mundial. Categorizado como droga legal en los Estados liberales a lo largo y ancho del globo, y prohibido en algunos momentos de la historia en países como Estados Unidos (solo hay que recordar La Ley Seca de los años veinte del siglo pasado), el número de muertes directas o indirectas debido a su consumo es cuanto menos preocupante.

Aunque los índices se han estabilizado con respecto a otras épocas (las campañas de concienciación, una mejora en la compresión de sus peligros y un aumento de normas en torno a su regulación han ayudado), el malestar social y la crisis económica han elevado el pico de enfermos.

Otro dato escalofriante muestra como el consumo ha subido estrepitosamente en edades tempranas. Y es que según se recoge en múltiples investigaciones llevadas a cabo por los departamentos de salud pública de diferentes países, el número de casos en menores de dieciocho años ha crecido y sigue creciendo sin freno.

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista The American Journal of Medical Gentics, detalla como las personas con los ojos azules o claros son más propensas al alcoholismo que aquellas que los tienen oscuros.

La investigación, que contó con la participación de 1.263 personas con problemas de alcohol, y que fue realizada en la Universidad de Vermont, Estados Unidos, partió con el objetivo de encontrar una relación directa entre el color de los ojos y el alcoholismo.

Para sorpresa de los investigadores, las muestras obtenidas revelaron como cuanto más claros eran los ojos de los participantes más problemas de consumo de sustancias alcohólicas se observaban.

Vídeos destacados del día

A pesar de los resultados obtenidos, todavía no existe una justificación que valide la investigación. Lo que sí es observable para los responsables del estudio, y en relación a las muestras obtenidas, es que tras esta conexión debe de haber una explicación puramente científica. Pues, y entre otras cosas, los investigadores detallan como los componentes genéticos que establecen el color de los ojos se encuentran en el mismo cromosoma que los genes afines al consumo en grandes cantidades de sustancias embriagantes.

Tras el sorprendente hallazgo, el doctor Arvis Sulovari (coautor del proyecto) y los suyos tendrán que esperar a una segunda fase para obtener pruebas más concretas que prueben la relación encontrada. Ahora bien, si así es, el color de los ojos pasará a convertirse en un componente crucial de cara a la prevención de una de las enfermedades más devastadoras y silenciadas a lo largo de la historia del ser humano.