Sin saber muy bien por qué, el Alzheimer avanza entre nuestros ancianos, borrándoles sus recuerdos y destruyendo sus memorias. Se estima que en la actualidad, aproximadamente, unos 30 millones de personas podrían padecer esta enfermedad y que en un periodo tan corto como 15 años, los afectados podrían duplicarse.

El Alzheimer es la causa más frecuente de la demencia senil y esta enfermedad ataca al lado más humano de los seres humanos, ya que destruye un tipo de neuronas especializadas en funciones que nos hacen definirnos como tales. Aunque más frecuente a partir de los 70 años, también se puede manifestar en épocas más tempranas.

Hasta ahora no existe un fármaco efectivo contra esta enfermedad, sin embargo, la farmacéutica Eli Lilly nos ha hecho albergar cierta esperanza tras la reciente publicación de los resultados de un ensayo clínico con el fármaco, solanezumab. Según este informe, aquellos enfermos que, en épocas tempranas de la enfermedad, recibían este fármaco fueron capaces de mejorar su capacidad cognitiva en un 30%.

Este anticuerpo, el solanezumab, se trata de una terapia biológica que impediría la formación de la placa amiloide, unos agregados que una vez formados en las neuronas producirían sus destrucción. Aunque el tratamiento no conseguiría evitar los terribles síntomas del Alzheimer a largo plazo, si que retrasaría la enfermedad significativamente, lo que permitiría a los enfermos disponer de más tiempo de lucidez para disfrutar de las cosas importantes.

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En cualquier caso, necesitaremos unos 18 meses más para conocer otros aspectos importantes como la existencia o no de efectos secundarios.

Es sólo un pequeño paso, sin embargo, en una enfermedad tan esquiva como el Alzheimer podría considerarse un éxito. Así, la investigadora Rachelle Doody del Baylor College of Medicine de Houston reconoce este avance, ya que como ella misma manifiesta "La investigación de la enfermedad de Alzheimer ha sido extremadamente difícil y estos resultados podrían ayudar a la compresión científica de la enfermedad y generar nuevas terapias contra el Alzheimer".

Esperemos que todos estos avances no sean en vano y que los científicos consigan conocer las bases moleculares que producen este síndrome y que, en poco tiempo, nuestros ancianos puedan recuperar sus recuerdos y sobre todo, lo más importante, su humanidad.