Un sector de la población está muy sensibilizado con los supuestos efectos perjudiciales para la salud de las ondas electromagnéticas usadas en las comunicaciones de la #Telefonía móvil celular. Es habitual culpar, en contra de las evidencias científicas, a las antenas de telefonía de ser la causa de cánceres y otros males, incluso dando lugar a reacciones violentas de protesta contra estas instalaciones.

Tres conocidos periódicos del Reino Unido, The Telegraph , The Independent y The Metro (de distribución gratuita), hace unos días mostraron el mismo titular, procedente de una información errónea, "Los smartphones (teléfonos inteligentes) están haciendo a los #Niños autistas, según afirma un experto".

La difusora de la hipótesis de que "la tecnología es la causa del autismo", es la profesora Susan Greenfield. Sin embargo su propuesta ha sido refutada por expertos en este campo de la medicina, incluyendo al famoso autor del libro Mala ciencia, el Dr. Ben Goldacre.

En el universo en que vivimos todo efecto ha de ser precedido por una causa, por lo que se puede rechazar la hipótesis de Greenfield, pues el autismo aparece mucho antes de que los niños comiencen a usar las ordenadores (y/o smartphones). También es evidente que el aumento del diagnóstico de casos de autismo sucedió antes de que el uso de internet se generalizara a amplios sectores de la población.

Iain McGilchrist, es un médico psiquiatra que está propagando la hipótesis de Greenfield. McGilchris, basa todas sus propuestas en anécdotas, sin ninguna base científica, ya que este médico no ha realizado ninguna investigación sobre el autismo.

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Además la información sobre sus hipótesis aparece en periódicos (en lugar de las publicaciones que serían correctas para un científico: una revista científica).

Además igual que sucedió con Greenfield, no da ni una sola referencia de  resultados de investigación reales, por lo que sus afirmaciones son imposibles de refutar de la manera que opera la ciencia, aplicando el método científico. Simplemente se limita a citar una investigación realizada en EE.UU. que muestra una disminución de la empatía entre los estudiantes universitarios y al mismo tiempo un aumento en el narcisismo, sin tan siquiera dar la referencia real, para que pueda ser leída por cualquier persona.

Un doctorando en la universidad de Amberes, ha logrado localizar la publicación sobre la que vagamente hacia referencia McGilchrist, y en dicho artículo de investigación no se apoya ni remotamente la afirmación de McGilchrist, difundida por la prensa británica. Según este artículo, las tendencias que McGilchrist describe como causantes del autismo, comenzaron allá por los años 80 del siglo pasado, mucho antes de que se difundiera el teléfono móvil, y mucho menos los smartphones. #Investigación científica