Más de un año llevan desde el Servicio Andaluz de Salud de la Junta de Andalucía dándole vueltas a la fusión de las especialidades de los hospitales Infanta Elena y Juan Ramón Jiménez, en Huelva. Si hasta ahora la separación de ambos hospitales estaba determinada por la procedencia geográfica de los pacientes, el objetivo es dividir por especialidades.

Una situación que no convence a gran parte del personal sanitario, que lamenta que con esta dinámica puede ocurrir que, por ejemplo, un paciente procedente de los pueblos de la comarca llegue hasta el Infanta Elena sin saber qué padece y se encuentre con que en ese hospital no haya ningún especialista de la dolencia que sufra; o que debido a la reducción de personal se encuentren con situaciones clínicas que no puedan asumir.

Una fusión que ha generado no solo el descontento de los profesionales de la salud sino la convocatoria de protestas continuadas por parte de las juntas de personal de ambos centros sanitarios.

A este respecto, el acalde de Huelva, Gabriel Cruz, asegura “desconocer en qué manera puede afectar” la fusión de ambos centros, pues lamenta que las opiniones varían “según a quién escuche”. El alcalde asegura, sin embargo, que los primeros en “valorar” esta situación “deben ser los profesionales de la sanidad”. Una palabra que no siempre se tiene en cuenta en beneficio de priorizar decisiones políticas, puesto que tal como lamentan fuentes sanitarias ni siquiera se les pregunta.

Lo importante es que se preste un óptimo servicio de salud a los ciudadanos, una sanidad pública de calidad, universal y gratuita a la que podamos acceder todo el mundo”, asegura el alcalde, quien manifiesta que los acuerdos “deben pasar por el consenso y el diálogo”, y que él mismo se pone “a disposición de los ciudadanos para intervenir” si fuera necesario.