Hay que prestar atención a la "comida emocional" en los #Niños que puede provocar un bajo rendimiento escolar y riesgo de #Obesidad.



Según un estudio británico, los niños sufren riesgo de obesidad por el ansia de comer en los lugares Fast Food porque muchos padres recomenpan el comportamiento de los niños con comida de ese estilo cuando se portan bien.



En el estudio en cuestión, titulado Teaching our children when to eat: how parental feeding practices inform the development of emotional eating—a longitudinal experimental design se estudió durante dos años tanto el comportamiento de los niños como el de los padres. Para ello participaron 3 grupos de investigadores:

  • School of Life and Health Sciences, Aston University, Birmingham;
  • School of Sport, Exercise & Health Sciences, Loughborough University, Loughboroug
  • University of Birmingham

Y se trabajó con 41 padres de niños que comprendían entre los 3 y 5 años y luego otro grupo de niños un poco más grandes, de 5 a 7 años de edad.





Se evaluó mediante cuestionarios todo tipo de comportamiento y estilo de vida, entre los cuales cabe destacar los hábitos alimenticios de la familia.



Otra de las pruebas era que dibujaran los juguetes que reciben como recompensa por portarse bien. No todos los niños dibujaron porque se sentían bajo presión así que se los dejó solos en un cuarto con diversos alimentos a su izquierda para ver cómo actuaban.



Lo que se pudo observar era que los niños que recibían recompensas por su comportamiento o castigos en forma de alimento comían mucho más que los que siempre tenían comida a su alcance sin privacidades.

Y además, elegían comida menos sana que los otros. Por tanto, se deduce que los niños que tienen controlada la comida están más expuestos de manera psicológica o emocional a engordar. 

Y lo que es peor, también se observó que el rendimiento escolar de estos niños era inferior.

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La relación está en que los niños no tienen adquirida de forma natural la influencia sobre las emociones y lo que hacen es tender a suprimir su propio apetito haciendo que los niños no coman porque tengan hambre sino por influencia emocional. Por eso comen siempre que ven la oportunidad de hacerlo, como si fuese una recompensa y por eso tienen acceso a los alimentos.



Aún son necesarios más estudios pero este primero nos muestra una realidad que hasta día de hoy los padres desconocían.

#Investigación científica