Con la proximidad de las vacaciones de verano, la sensación de cansancio físico y mental aumenta después de un año de duro Trabajo. Los días de trabajo se hacen más largos en la cuenta atrás hacia las vacaciones puesto que la percepción del tiempo también cambia al compás de la impaciencia. Con la proximidad de las vacaciones de verano es un buen momento para revisar hábitos en el estilo de vida con el objetivo de poder hacer reajustes y cambios positivos.

Existen síntomas de cansancio que están vinculados con el estrés: el  estrés produce cansancio puesto que afecta de forma directa a la calidad del sueño. Una persona que vive estrés agudo siente que el peso de las preocupaciones le impiden dormir de forma óptima. Del mismo modo, el estrés puede conducir al desorden de horarios en las comidas. Esta ausencia de rutinas perjudica el bienestar personal.

El cansancio por estrés también se percibe a través de la falta de sentido del humor y los cambios bruscos de ánimo durante la jornada laboral. La persona no se siente bien consigo misma, por ello, tampoco se siente bien en su entorno. Experimenta dificultades para concentrarse y fijar su atención en las tareas cotidianas. La tarea de ir al trabajo se torna pesada e incluso, se convierte en una fuente de sufrimiento para quien sufre al sentirse desbordado (el cansancio también hace que las fuerzas se resientan). 

El cansancio producido por estrés interfiere en la comunicación interpersonal puesto que la persona tiene una menor nitidez para poner sus ideas en orden.  

Cuidar cuerpo y mente para ser feliz es fundamental puesto que el cansancio acumulado por estrés pasa factura.

 El libro "Vivir sin prisas" escrito por Linus Mundy reflexiona sobre cómo, más allá de la corriente de la prisa que impera en la sociedad actual, el individuo puede poner en práctica sus propias estrategias personales para no dejarse arrastrar por las condiciones externas y ser feliz. Para reducir el estrés es muy importante poner conciencia al presente.