El Cáncer de páncreas es uno de los tumores más agresivos y difíciles de tratar que existen. De hecho, y lamentablemente, ser diagnosticado con un cáncer de páncreas supone una sentencia de muerte, sobre todo debido a la falta de tratamientos oncológicos adecuados.

El páncreas es un órgano de unos 100 gramos de peso encargado de generar una serie de enzimas digestivas y algunas hormonas, entre estas últimas, la insulina, el glucagón o la somatostatina. Sin embargo, la agresividad del cáncer de páncreas no tiene tanto que ver con la disfuncionalidad del órgano después de ser atacado por el tumor, sino más bien con su resistencia a la quimioterapia.

El páncreas forma una especie de caparazón que lo hace impenetrable frente a las drogas más comúnmente usadas en los tratamientos de otros cánceres. Durante muchos años, los científicos han especulado con la idea de que si las drogas antitumorales pueden alcanzar el páncreas la enfermedad, entonces, podría ser curable.

Pues ahora parece haber una forma de demostrar esta hipótesis. Un grupo español, más concretamente del Instituto de Oncología del Vall d´Hebron, acaba de descubrir que un fármaco, el ibrutinib, comúnmente utilizado contra la leucemia, podría permeabilizar el "caparazón" del páncreas para hacerlo accesible a otros fármacos.

El trabajo, que se encuentra en una etapa preclínica, ha sido publicado en la prestigiosa revista americana Cancer Research y los resultados han sido obtenidos en animales de laboratorio.

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El investigador principal de este proyecto, el Dr. Soucek, está esperanzado en que pronto se pueda poner a punto un ensayo clínico para demostrar la eficacia del tratamiento en humanos.

Estos estudios vienen a complementar otros realizados hace unos años en Estados Unidos, donde el Profesor Sunil Hingorani, diseñó una terapia capaz de aumentar el riego sanguíneo del páncreas, con lo que consiguió hacer llegar drogas al interior del órgano. Este interesante estudio se publicó en la revista Cancer Cell y el tratamiento aumento en un 70% la supervivencia de ratones inducidos con cáncer de páncreas.

Todas estas investigaciones abren una puerta a la esperanza para el tratamiento eficaz de uno de los cánceres más agresivos y mortales que existen. Aunque, por fortuna, no es de los más comunes, se diagnostican unos 6.000 casos al año en nuestro país, sí es el que menor esperanza de vida ofrece.