Diversos estudios acerca del sueño han constatado que dormir desnudo, sólo o acompañado, tiene importantes beneficios para nuestra salud. El Instituto de Estudios del Sueño (Los Ángeles) ha confirmado que dormir con camisón o pijama afecta el ciclo de sueño, inhibiendo el descanso profundo y favoreciendo el insomnio al aumentar la temperatura corporal.

La clave para un sueño reparador está en la regulación de la temperatura, que no sea superior a los 21 grados centígrados. Es importante que el cuerpo esté a una temperatura inferior a lo normal, ya que cuando dormimos el cerebro envía información a los vasos sanguíneos para que liberen calor, y si la temperatura es más elevada o muy baja el cerebro no trabaja bien.

Esto genera que nos despertemos en repetidas ocasiones a lo largo de la noche.

Alcanzando la temperatura ideal y sin pijamas o camisones que aprieten los vasos sanguíneos se consigue un sueño profundo y reparador. Pero no sólo eso, sino que ayudamos a la buena circulación de la sangre, la liberación de la hormona de crecimiento, la reparación de la piel (músculos y huesos incluidos) gracias a la melatonina, y la consolidación de la memoria.

Además dormir desnudo ayuda tanto a mujeres como a hombres en cuanto a infecciones o mal funcionamiento del sistema reproductor. En la mujer no llevar ropa que favorezca ambientes cálidos y cerrados evita la aparición de hongos vaginales como el de la candidiasis. Y en el caso de los hombres, mantener los testículos a una temperatura más fresca facilita la fertilidad.

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Dormir en pareja y desnudos es un buen mecanismo para ayudar a aquellas personas que tienen problemas de confianza y autoestima con su propio cuerpo. Este simple hecho favorece también la vida sexual, ya que diversos estudios han demostrado que el contacto de piel con piel incrementa la liberación de la oxitocina, conocida como la hormona del amor, que se encarga de aumentar la líbido, mejorar la movilidad intestinal y disminuir el estrés.

También se ha demostrado que dormir en una habitación que sea más bien fresca adelgaza, ya que activa la grasa marrón, aquella encargada de generar calor y quemar el exceso de calorías. Pero también disminuye el riesgo de padecer diabetes al generarse la insulina necesaria para mantener estables los niveles de azúcar en sangre.