El azúcar es un carbohidrato que está presente de manera natural en muchos alimentos como las frutas, verduras e incluso la leche, por lo tanto es algo que consumimos si llevamos una dieta lo suficientemente variada. El problema está, según la Organización Mundial de la Salud, en el azúcar refinado que añadimos a muchos alimentos desde el café a los postres caseros y más aún en el que llevan multitud de otros productos procesados sin que seamos realmente conscientes, desde los embutidos a los pepinillos, pasando por la bollería industrial.

La OMS, se muestra preocupada por el aumento del a #Obesidad en la población, se estima que aproximadamente 1500 millones de persona tienen sobrepeso y aproximadamente 500 millones son obesos, con los problemas asociados que se le atribuyen, por ejemplo el 44% de los casos de diabetes y el 23% de los problemas cardiovasculares.

Por eso, y analizando que en los últimos 50 años se ha triplicado el consumo de azúcar, la OMS apuesta por reducir su consumo a la mitad, lo que supone unos 50 gramos diarios, el 11% de la ingesta energética diaria; aunque su objetivo a largo plazo es reducir su consumo a 25 gr. diarios, es decir unas 100 calorías.

Hay que tener en cuanta que 1 gramo de azúcar nos aporta 4 calorías, pero no tiene ningún valor nutricional. De hecho hay estudios (como el del profesor Robert Lustig) que mantienen que el azúcar así consumido es tóxico, pues obliga a trabajar más al páncreas que es el encargado de producir la insulina que regula la glucosa presente en el organismo y también al hígado que se encarga de procesar la fructosa. Hay personas que en los momentos de bajón tiene por costumbre tomar una bebida azucarada, tipo Coca Cola o RedBull, lo que supone un error, pues aunque es cierto que nos aporta una subida casi inmediata de energía, tras esa subida sobreviene otro bajón, de manera que se acaba bloqueando la capacidad del cuerpo de mantener la energía lo más alta posible al obligarlo a trabajar a picos.

Vídeos destacados del día

Una lata de refresco (no light) contiene entre 28 y 37 gramos de azúcar.

Mientras la industria alimentaria no quiere oír hablar de descender los niveles de azúcar presentes en los alimentos, hay asociaciones preocupadas por la salud que reclaman un sistema de etiquetado de los mismos similar al establecido en Inglaterra, tipo semáforo, de manera que de un sólo golpe de vista el consumidor sea consciente de si un alimento tiene altas cantidades de azúcares y de grasas saturadas.

Desde luego no puede culparse al azúcar de todos los problemas relacionados con la obesidad y la salud, los malos hábitos alimenticios en general, unidos al sedentarismo, también son factores clave, pero no puede desdeñarse el papel que este producto tiene en ellos. Por eso endulcemos nuestra vida reduciendo el consumo de azúcar.