Es bien conocido, sobre todo a través de estudios en animales, que las experiencias en épocas tempranas de la vida pueden tener un impacto duradero en el desarrollo emocional y social en el futuro. Investigadores del laboratorio de "Éthologie animale et humaine" en Rennes (Francia), por ejemplo, mostraron que las prácticas en el cuidado de los potros, practicadas en cierta ganadería, justo después del nacimiento, tienen efectos duraderos en la conducta.



En recién nacidos humanos, el impacto potencial, ya sea inmediato o a largo plazo, de las prácticas rutinarias (atención habitual a los recién nacidos de forma sistemática después del nacimiento, como control del peso, baño, detección de ciertas enfermedades mediante análisis de sangre sistemático) sigue siendo una pregunta abierta en gran medida.

Esto es más importante para los Niños prematuros cuya expresión conductual puede ser menos visible.



En un nuevo estudio llevado a cabo en colaboración con el departamento de medicina neonatal del Hospital Universitario de Brest, los investigadores han cuestionado el impacto de la ropa sobre el comportamiento de los recién nacidos prematuros. Los bebés prematuros (nacidos antes de las 38 semanas de embarazo) se pasan de una incubadora cerrada a una incubadora abierta, tan solo cubierta con una almohadilla térmica.



Cuando empiezan a ser capaces de regular su temperatura, se les viste con un pijama y una camisa, y se cubren con una bolsa de dormir (una especie de saco de unido a los hombros). A través de grabación de vídeo, los científicos estudiaron durante varias horas el comportamiento de los 18 recién nacidos prematuros con edad de 34 a 37 semanas desde la concepción.

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Nueve de ellos, aún bajo sistema de calefacción, llevaban un body (prenda interior de una sola pieza que cubre el tronco, pero no las extremidades y permite libertad de movimiento), mientras que la otra mitad llevaba pijama, camisa y saco de dormir. Los resultados se han publicado en la revista Scientific Reports.



Los bebés con body son más activos

Los bebés con body eran más activos que los bebés con pijama: sus brazos estaban más a menudo doblados y las manos más frecuentemente en contacto con su entorno o la cabeza. Los bebés que dormían con bolsa, permanecían más tiempo con los brazos extendidos y las manos cerradas, sin tocar nada. Levantar los brazos con este conjunto de ropa parecía requerir un esfuerzo físico excesivo a estos bebés que pesan menos de 2 kg.



El autocontacto se reconoce como un medio empleado por el niño pequeño para reducir su nivel de estrés. En los bebés prematuros hospitalizados sin contacto táctil frecuente con un padre, el autocontacto incluso podría ser una forma crucial de compensación.

También, ver sus movimientos obstaculizados aumenta el nivel de estrés de un individuo, lo que le provoca una sensación de impotencia.



Al evitar este contacto imponiendo una limitación física, el conjunto de saco de dormir, camisa y pijama podrían tener un doble impacto en términos de incomodidad inmediata, pero quizás también para el desarrollo emocional y motor. Para probar esta hipótesis, el equipo de investigación ha de explorar el impacto del comportamiento a largo plazo del saco de dormir en un grupo más amplio de niños prematuros. Este estudio pone de relieve la importancia de prestar más atención a las prácticas de rutina, que incluso parecen inocuas en el período perinatal.