El 20 de marzo se celebra el Día Mundial de la Felicidad, una fecha en el calendario que invita a la reflexión sobre cómo ser feliz y potenciar la inteligencia emocional en la gestión del tiempo. ¿Qué es la felicidad cotidiana?

Tener un nivel de satisfacción alto con el presente, es decir, hacer un balance positivo de las vivencias. Existen momentos vitales que dejan una huella emocional especialmente intensa, por ejemplo, un cumpleaños feliz. Sin embargo, la verdadera felicidad se basa en la capacidad de observar en la sencillez de lo cotidiano, algo extraordinario.

Y es que, más allá del efecto de la rutina que produce el paso del tiempo, lo cierto es que no existe un día que sea exactamente igual al anterior. Para ser feliz tienes que asumir el rol de ser protagonista de tu propia historia, tomar las riendas de tu propia vida, decidir dónde te diriges y qué vas a hacer para alcanzar esa meta personal.

La búsqueda de la felicidad es totalmente subjetiva, cada historia es única e irrepetible. Por tanto, el bienestar interno también surge de recorrer tu propio camino sin compararte con nadie más. Desde el punto de vista de la resiliencia, es importante compartir el aprendizaje vital en compañía de amigos y familiares ya que los momentos felices lo son más todavía cuando se comparten con seres queridos y la tristeza de los momentos dolorosos, es menos intensa, gracias al apoyo emocional que aporta la amistad verdadera.

A modo de anclaje emocional, puedes elaborar una lista de frases de felicidad que repetirte a ti mismo para crear un diálogo interior positivo. Puedes escribir esta lista en un diario ya que la escritura también ayuda a poner las ideas en orden.

Puedes comenzar cada jornada, leyendo una de estas frases para potenciar una actitud optimista y tener un feliz día. Existe un mensaje de autoayuda que puedes decirte a ti mismo para reafirmarte en tu propósito de cultivar la alegría en el corazón: "Quiero ser feliz de verdad".

La felicidad no es un medio sino un fin en sí mismo. Un bien alcanzable en cualquier etapa de la vida, es decir, la edad de la felicidad es ahora. El presente, como indica el propio término, es un regalo cuando inviertes ese tiempo en un objetivo que te apasiona. ¿Acaso existe un objetivo más estimulante que ser feliz de verdad?