El cambio de hora de primavera es el punto de partida hacia los largos días de sol de una estación marcada por las temperaturas agradables que producen un efecto positivo sobre el estado de ánimo. Sin embargo, todo cambio de rutinas requiere de un proceso de adaptación necesario, ¿cómo adaptarte de forma óptima al cambio de hora de primavera?

Uno de los aspectos más importantes es racionalizar el sentimiento de incomodidad que puede experimentar la persona durante los primeros días tras el cambio de hora al tener una alteración del apetito o tener dificultades para conciliar el sueño.

Poner dichos síntomas en su contexto te ayuda a ganar objetividad respecto a este malestar leve. Cuyos síntomas se superan normalmente en un plazo máximo de una semana. En caso de que el malestar se prolongue en el tiempo es recomendable consultar con el médico.

Es positivo realizar ejercicio físico para potenciar el contacto con la naturaleza que aporta bienestar físico y emocional. Sin embargo, es aconsejable no realizar este ejercicio físico al final de la tarde. Despide la jornada con tranquilidad. Puedes realizar un ejercicio de relajación para despedir la jornada en positivo. También puedes escuchar música relajante ya que existe una influencia directa entre la música y el bienestar emocional.

Más allá del cambio de hora de primavera, las rutinas personales siguen siendo las mismas. Por ello, conviene no modificar la rutina de horarios para continuar con dichos hábitos. Puedes poner el despertador diez minutos antes de lo habitual para iniciar la jornada con más calma disfrutando de un desayuno saludable.

Algunas de las molestias que puede sentir la persona como consecuencia de este cambio de hora son: cambios de humor, sensación de apatía y cansancio, dificultades de concentración en el trabajo, alteración del sueño... Relativiza a través del sentido del humor estas molestias que son puntuales y concretas. Además, practica el pensamiento positivo para fijarte en las ventajas que aporta este cambio de hora de primavera.