Con la llegada de la primavera muchas y muchos son los que se plantean comenzar algún tipo de dieta que les permita deshacerse de esos kilitos de más acumulados durante el invierno. Los nutricionistas advierten que no existen dietas milagrosas, y que es mucho más saludable y seguro mantener una alimentación equilibrada combinada con algún tipo de ejercicio físico.

Hasta aquí todos de acuerdo. Pero, ¿cómo mantenernos en forma sin someternos a grandes sacrificios físicos y alimenticios? La pereza, la falta de tiempo, y el sedentarismo son sin duda los mayores problemas a los que nos enfrentamos con el cambio de estación.

La clave está en una dieta equilibrada combinada con un poco de ejercicio cada día, sacar una hora para cuidar nuestro cuerpo eliminando toxinas y deshaciéndonos de las costumbres invernales que nos aletargan. Además, la práctica de ejercicio, las relaciones, y comer bien hacen que el cerebro produzca endorfinas, la llamada hormona de la felicidad.

Ya no hay excusas para no realizar algún tipo de actividad física, no es necesario apuntarse a un gimnasio y se puede compatibilizar con tareas cotidianas. Por ejemplo, en vez de coger el coche o el autobús, utilizar la bicicleta o dar una caminata durante 20 minutos/media hora. Deja de usar el ascensor y comienza a usar las escaleras. Estos dos simples ejercicios aeróbicos te ayudarán a quemar calorías.

La quema de calorías tiene que ir acompañada de una serie de ejercicios que te ayuden a tonificar los músculos.

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Los más conocidos son las flexiones y abdominales, realiza dos series de 20 repeticiones al levantarte y comenzarás el día con mucha más energía. Y si eres de los que dicen que no tienen tiempo, levantar peso muerto (los mismos cartones de leche), o realizar sentadillas mientras realizas alguna tarea del hogar sirven para tonificar las extremidades y los glúteos.

En cuanto a la dieta a seguir, nada de ayunar o pasar hambre. La mejor alimentación se basa en el principio de realizar entre 3 y 5 comidas al día, tomando al menos 20 minutos para cada comida, masticando bien y bebiendo unos dos litros de agua o zumos naturales.

Entre los alimentos más recomendados están las verduras y las frutas, más apetecibles con la llegada del calor. Es importante recordar que este tipo de comidas son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, que ayudan a nuestro organismo a depurar toxinas, pero pierden muchas de sus propiedades al ser cocinados. Una gran alternativa son las ensaladas.

Para rematar unos buenos hábitos alimenticios, los médicos recomiendan evitar las comidas copiosas, las grasas y los dulces, aunque un capricho una vez a la semana no le hace daño a nadie. Y por último, recientes estudios han demostrado que dormir y descansar bien ayuda a adelgazar, ya que cuando se reducen las horas de sueño, se produce el aumento de una hormona llamada grelina, que estimula el apetito y reduce el gasto energético.