Los síntomas del asma son: dificultad respiratoria permanente, actividad física limitada, crisis nocturnas frecuentes, ataques de asma prolongados. Los síntomas de asma severa, que afecta a entre el 1 y el 3 % de la población mundial (y al 6 % de asmáticos) dan lugar a un importante número de hospitalizaciones de urgencia e incluso muertes. El tratamiento de referencia, que presenta algunas deficiencias, prescribe a los pacientes corticosteroides. Un equipo de investigadores de Burdeos (Francia), en el Centre de recherche cardio-thoracique ha demostrado la eficacia de un tratamiento llamado galopamil, normalmente prescrito en relación con ciertas patologías del corazón.

De acuerdo con los resultados publicados recientemente, galopamil sería aún más eficaz que los corticosteroides en el tratamiento contra el asma grave.

En 2007, los investigadores demostraron in vitro que galopamil puede evitar un fenómeno observado en personas con asma grave: la proliferación excesiva de células musculares, lo que resulta en el aumento del espesor del revestimiento del músculo bronquial. Es este el fenómeno que causa la obstrucción bronquial en los pulmones del paciente, siendo el origen de la significativa disminución de la capacidad respiratoria; que no se ve contrarrestada por el tratamiento proporcionado, generalmente corticosteroides, a las personas con asma grave.

El siguiente paso era evaluar la eficacia de galopamil in vivo. Se midió durante 12 meses, el efecto del fármaco en el espesor del músculo bronquial y de la pared bronquial, así como la frecuencia de los ataques de asma en 31 pacientes.

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Veredicto: encontraron una reducción significativa en el músculo de los asmáticos tratados con galopamil en comparación con los que se les administró placebo. En consecuencia, permite la reducción en el espesor de la pared de las vías respiratorias en pacientes asmáticos. Después de esta fase, los dos grupos de pacientes fueron seguidos durante los 3 meses, posteriores al final del tratamiento. Las personas tratadas con galopamil tuvieron menos crisis prolongadas que los del grupo placebo.

Un avance importante, hasta ahora, "ninguna molécula farmacológica se las había arreglado para evitar la proliferación excesiva de las células musculares, incluyendo los corticosteroides", dijeron los investigadores. "Otros estudios con grandes cohortes de pacientes con tratamiento con galopamil a largo plazo podría confirmar estos hallazgos", concluyen.