Hoy en día, el único modo de obtener un análisis de sangre, es acudir a consulta médica y someterse a una extracción. Hasta el momento era impensable no relacionar el término aguja con un análisis sanguíneo, pero los continuos avances médicos podrían desvincular ambos conceptos.

Y es que, un equipo de investigadores biomédicos, del Instituto Tecnológico de Israel (Technion), dirigido por el doctor Dvir Yelin han conseguido desarrollar una novedosa técnica que proporciona los mismos resultados que un análisis tradicional pero sin pinchazos de por medio.

Esta técnica se fundamenta en un microscopio óptico especial que consigue detectar los vasos situados entre 70 y 200 micras bajo la piel, siendo capaz de proporcionar un examen sanguíneo únicamente posicionándose unos segundos en el labio inferior del paciente, aprovechando que esta zona presenta una fina capa de piel y se encuentra muy vascularizada.

Nos brinda pues la capacidad de visualizar directamente y de forma continua las células que fluyen dentro de los vasos sanguíneos a tiempo real, facilitando los mismos datos que los análisis realizados hasta el momento, como el recuento y composición sanguínea para el diagnóstico de anemias o infecciones bacterianas…

Pero a su vez, nos garantiza obtener esta información no solamente de forma no invasiva, si no también inmediata, detectando lo que podría ser una emergencia médica del tipo hemorragia interna en condiciones postoperatorias.

El método se explica por la obtención de imágenes de la sangre mediante citometría de flujo con codificación espectral de alta resolución (SEFC); en la cual se crea una línea espectral dentro del vaso que al ser atravesada por una célula provoca la dispersión de los rayos de luz y nos genera una imagen en dos dimensiones que es recogida por un ordenador gracias al programa: "Labview, de National Instruments".

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Para ello, el equipo cuenta con un espectrómetro provisto con una cámara de alta velocidad: la cámara Andor Newton DU970N-BV.

Cómo poco, esto nos deja ante un avance para aquellos que sufren de belonefobia, puesto que podríamos ir más allá y pensar en un futuro cercano en el que los lugares que carecen de centros de salud puedan disponer en un ambiente doméstico de esta clase de dispositivos. Además, con su rápido mecanismo de acción podrían evitarse los largos tiempos de espera para obtener los resultados de los análisis y esto podría facilitar el diagnóstico precoz de muchas enfermedades.

Según afirma el Dr. Yelin podrá empezar a ser utilizado dentro de unos años y se espera expandir su alcance hasta tejidos más profundos, puesto que ya ha superado varias pruebas con éxito en voluntarios donde se consiguieron clasificar, identificar y cuantificar distintos tipos de leucocitos.