Recientemente se ha presentado ante la comunidad científica un nuevo prototipo de lentillas que permitiría a su usuario ver las imágenes hasta tres veces más ampliadas. Desarrolladas por Joseph Ford, de UCSD y Eric Tremblay, de EPFL, en el Instituto Suizo de Tecnología de Lausanne, estas lentillas un gran potencial en su aplicación para graves problemas de visión.

Este prototipo mejorado ha sido presentado en la Conferencia Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), con sede en San José, California.

Se trata de unas lentes de contacto que, combinadas con unas gafas electrónicas, permiten a quien las utilice gozar de una visión telescópica que puede ser alternada con la visión normal. Esto se consigue mediante un complejo sistema de espejos de aluminio dispuestos en dos regiones en estas lentes: una zona central por la que pasa la luz y un borde que actúa como un telescopio. Gracias a esta tecnología, estas lentillas son capaces de absorber 2,8 veces más luz de la que llega al ojo de forma natural.

Aunque aún es un prototipo, los avances en estas técnicas han favorecido el perfeccionamiento de las lentes. Su funcionamiento parece sencillo a primera vista: si el usuario quiere activar este zoom no tiene más que guiñar el ojo derecho; si, por el contrario, quiere recuperar la visión normal, un guiño con el ojo izquierdo desactivará el “telescopio”. Además, su diseño se ha reducido hasta los 1,17mm de grosor, lo que las hace idóneas para la vida cotidiana sin intervención quirúrgica.

Esta innovadora tecnología, que proviene del la utilizada por el ejército estadounidense en las cámaras de los drones militares, tiene una especial aplicación para las personas afectadas por DMAE (degeneración macular asociada a la edad), principal causa de la ceguera en el mundo que consiste en la pérdida de receptores de luz en la capa interna del ojo, provocando la pérdida progresiva de visión central hasta la ceguera.

Los principales avances de estas lentillas con respecto a su prototipo anterior han sido la mejora en la transpiración del material para obtener una correcta oxigenación; la reducción de su grosor que, como ya hemos dicho, pasó de ser de 4,4mm a 1,17mm; y la capacidad de las lentillas para poder distinguir un parpadeo de un guiño. Y aunque ya están siendo testadas en seres humanos, parece que queda aún algún tiempo para poder acceder a ellas con facilidad.