Hace poco menos de un año que la FDA y la Agencia Europea del Medicamento aprobaron el uso de Sovaldi, que es presentado en el mercado como la panacea de la curación, asegurando su eficacia en un 90% de pacientes afectados por la Hepatitis C.

La realidad es que este recién nacido (un año) y "milagroso" fármaco, permanece en fase de observación, por lo que aún no queda demostrada su auténtica eficacia como también comentan fuentes del propio Ministerio de Sanidad español que, según elconfidencialdigital.com, reconocen que, desde la aprobación del fármaco y tras ser suministrado a más de 400 pacientes con Hepatitis C, tan solo en un 56% de los mismos se observó la total desaparición del virus.

Es más, este porcentaje resulta bastante subjetivo teniendo en cuenta que, en primer lugar, es usado en combinación con otros medicamentos y en segundo lugar, el porcentaje obtenido se venía consiguiendo con fármacos mucho más asequibles. Tal eficacia también viene a ser cuestionada por la doctora Àngels Vilella, del área de Aparato Digestivo de Son Llàtzer.

¿Por qué entonces la prepotencia de tales aseveraciones por parte de Gilead Sciencies? La respuesta puede estar en que fue este mismo laboratorio, en estrecha, digamos, complicidad con las "agencias de control de fármacos" de EE.UU y Europa, así como con el beneplácito de la OMS, el que nos vendió la panacea de la vacuna del Tamiflu contra la dudosa "epidemia" de la gripe aviar. Tan solo comentar que el presidente de este laboratorio, Donald Rumsfeld, lo fue hasta que George Bush lo nombró Secretario de Defensa de su gobierno.

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Volviendo a la eficacia del polémico fármaco que, insisto, no demuestra ser más eficaz que otros medicamentos usados para el tratamiento de la Hepatitis C, ¿cómo es posible que haya conseguido su aprobación y promoción con el consentimiento de las autoridades correspondientes?

Cabe aclarar que Sovaldi fue creado por Pharmasset, empresa que Gilead Sciences compró a finales de 2011 por más de 10 millones de dólares (que ya han amortizado con creces). Tras ello, el 8 de abril del pasado 2013, fue presentada la solicitud para su autorización ante la FDA. Tan solo habían transcurrido seis meses, cuando el 25 de octubre del mismo año, la comisión reguladora de la FDA, aprobó su uso para el tratamiento de los "genotipos" 1 y 4 de la Hepatitis C combinándolo con "interferón, pegilado y ribavirina" y, "rivavirina" en los "genotipos" 2 y 3.

Parece ser pues que, aunque no existen pruebas científicas fiables sobre la total efectividad del medicamento, Solvaldi ya está viendo los resultados económicos de este su monstruoso negocio y así lo reconoce Gilead ante la "U.S. Securities and Exchange Commission (SEC): 11.200 millones de dólares en 2013 y 8.500 de enero a septiembre de 2014. Sin duda, un negocio redondo, mientras los enfermos de Hepatitis y sus familiares, viven la más desesperada de las situaciones.