Numerosos estudios revelan que los colores influyen en nuestro estado anímico, no obstante, no se ha podido demostrar científicamente que representen un factor determinante para paliar ciertas deficiencias como la calidad de sueño. Existen expertos que creen firmemente en las terapias como la cromoterapia.

A pesar de que todos percibimos una serie de gamas de colores habituales en determinados lugares (como las más suaves en los hospitales), muy pocos se han parado a pensar que el color de su habitación puede llegar a afectar a sus preciadas horas de sueño y la eficiencia de las mismas.

Estudios recientes confirman que este se trata de un aspecto que impacta de forma decisiva en este tipo de facetas de la vida tan esenciales.

Concretamente, esta investigación se llevó a cabo con dos millares de domicilios en Reino Unido, a fin de confirmar las sospechas de los expertos en la materia y hallar una posible correlación.

Según los datos recogidos, aquellas personas que duermen en una habitación azul descansan de media casi ocho horas durante cada noche. Las investigaciones más recientes indican que esto puede ser causado por las células ganglionares de la retina, que perciben fácilmente los tonos azulados.

Por el contrario, quienes pasan las noches en habitaciones de tonos púrpuras, pueden llegar a dormir hasta tres horas menos que los pertenecientes al segmento anterior. No hemos de confundir el púrpura con el violeta, pues este se trata de uno de los colores más relajantes junto a los azules y los verdes suaves, vestidos por los enfermeros a los que hemos hecho alusión al principio.

Vídeos destacados del día

Para terminar, si la habitación es un lugar de estudio o de trabajo, tonos como el blanco, el arena o el beige, son tonalidades neutras y más bien frías, siendo perfectas para cubrir las paredes de estas habitaciones y propiciando mayor eficiencia y concentración en nuestras tareas. Paliarán cambios emocionales, además de ser buenos reflectores, perfectos para habitaciones con grandes ventanas.