Un equipo de investigadores escocés estudió la eficacia de un nuevo método contra el tabaquismo: la distribución de vales de compra para motivar a las mujeres embarazadas a dejar de fumar. Un año después del inicio del experimento, el 15% de las mujeres a las que se le ofrecieron incentivos financieros se mantuvo sin fumar, frente a solo el 4% en el otro grupo.

Publicado en la revista médica británica British Medical Journal (BMJ), el estudio realizado por investigadores de las universidades escocesas de Glasgow y Stirling, se centró en 612 mujeres embarazadas (de 16 años o más) fumadoras habituales u ocasionales y residentes en Glasgow .

Todas se sometieron a una entrevista personal, para aquellas que deseaban acabar con el tabaco, se les fijó una fecha de abandono, dispensación libre (durante 10 semanas) de un sustituto de la nicotina, y una entrevista telefónica semanal de apoyo.

Para alentarlas a dejar de fumar la mitad recibió vales por valor de hasta 400 libras esterlinas (£) por participante. El primer vale por valor de 66 libras se ofrece a aquellas que aceptaron participar en una reunión con un profesional para establecer una fecha para dejar de fumar. La misma cantidad se ofreció a las que dejaran de fumar durante cuatro semanas. Por último, dos vales por importes superior se distribuirían de acuerdo con el período de abstinencia: 100 libras por 12 semanas y 200 libras por 34 a 38 semanas. Se utilizan pruebas en la saliva u orina para comprobar si las participantes realmente dejaron de fumar.

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Los resultados fueron significativos, el 22,5% del grupo que recibió vales dejaron de fumar, frente a sólo el 8,6% del grupo de control. Y un año después del inicio del experimento, el 15% de las mujeres a las que se les ofreció una compensación económica se mantuvo sin fumar, frente solo el 4% en el otro grupo. La mayoría de las mujeres que participaron en el estudio eran de origen humilde, pero la idea de un incentivo financiero parece que funciona en todas las clases sociales.

El método requiere una inversión relativamente alta pero sin duda razonable frente al costo mundial del perjuicio que provoca el tabaco a los fetos y recién nacidos. Queda por ver si los resultados se confirman en otras poblaciones con mujeres embarazadas y en otros países. De hecho, el estudio se limita a Escocia, donde el número de abortos involuntarios es preocupante. Según los autores, se estima en 5000 el número de abortos involuntarios anualmente en el Reino Unido, atribuibles a los cigarrillos.