Los 50 años de estudios e investigaciones de Keith Conners, en el campo de la psicología, le lleva a cuestionar el aumento de diagnósticos de Hiperactividad y Déficit de Atención (THDA) en Niños en edad escolar. Considera "un desastre nacional de peligrosas proporciones" que, de los 600 mil casos diagnosticados a finales de los años noventa sean, ahora, más de 3 millones los, supuestamente, afectados. Si estos diagnósticos fueran "ciertos", se trataría, según Conners, de una auténtica epidemia y, no tiene ninguna duda al afirmar, que es una estrategia más para justificar la comercialización de medicamentos prescritos en síntomas de Hiperactividad.

Y parece que razón no le falta cuando, a lo largo de veinte años, unas cuantas empresas farmacéuticas han puesto todo su empeño en hacer creer, mediante un marketing meticulosamente estudiado, dirigido a maestros, padres y profesionales de la medicina, que la Hiperactividad es un trastorno neurológico. En este sentido, funciona muy bien la emoción, sobre todo la que despierta en los padres que, sin duda, desean que sus hijos triunfen en la escuela y, posteriormente, en la universidad. Esto ha propiciado que, comportamientos prácticamente normales en niños y adolescentes hayan sido diagnosticados como THDA y, posteriormente medicados. Se puede decir, según datos de la CDC que, la Hiperactividad ocuparía el segundo lugar en diagnósticos crónicos tras los del asma. ¿Se puede considerar a un niño distraído o impaciente, como hiperactivo? Tanto la televisión como ciertas revistas, no dudan en vendernos que, distracciones normales y un bajo rendimiento escolar de nuestros hijos, necesitan de ciertos medicamentos.

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Concerta, Focalín, Adderall, estimulantes y Stratterase e Intuniv tranquilizantes, han sido los medicamentos más publicitados por la industria farmacéutica para el tratamiento de la Hiperactividad, desde principios del año 2000. Resulta preocupante que, estos fármacos que, potencialmente, crean adicción, al igual que la oxicodona y la morfina, se rijan por la misma regulación que éstas. Lo peor de todo y, no contentos aún, ha comenzado a diagnosticarse, masivamente, Hiperactividad y Déficit de Atención, también en adultos. ¿Qué tal, si, tanto hijos como padres, nos dedicamos más tiempo a compartir actividades y juegos? Nuestra salud lo agradecería.