Acaba de darse a conocer un informe realizado por el Defensor del Pueblo, y de los organismos homólogos autonómicos, donde se denuncia principalmente el colapso detectado en los últimos meses en los servicios sanitarios públicos de urgencias.

En los hospitales públicos, según este estudio, la demanda de los pacientes, o consultantes supera ampliamente la capacidad de estos servicios para brindarle una atención personalizada y profesional. El informe denuncia un trato "despersonalizado" por parte de los profesionales, en parte porque éstos se ven superados por el número de pacientes que deben atender en su horario laboral.

También se denuncia que las infraestructuras de atención han sido desbordadas y que se ha llegado a atender casos de urgencias en los mismos pasillos de los hospitales.

También se denuncia que, debido a los recortes presupuestarios, muchos de los casos de urgencia quedan en manos de médicos residentes sin la experiencia necesaria para hacerles frente o derivarlos a otro personal médico que también se encuentra saturado. En este mismo informe se advierte de un riesgo de aumento de "mortalidad", siempre hablando de casos de urgentes donde se atienden sobre todo accidentes o problemas de salud como infartos, donde la urgencia y la eficacia médica son fundamentales para salvar la vida. También se desprende de este estudio la "falta de dignidad", o mejor dicho las dificultades que tiene el servicio sanitario para brindarle a un paciente terminal o accidentado en urgencias una muerte digna.

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Esto se debe a falta de personal, servicios e infraestructuras adecuadas.

En el aspecto más social de este informe también se habla de una cierta "discriminación" a la hora de atender las consultas de los inmigrantes. Recordemos que las últimas leyes en materia de salud pública (con el criterio de evitar algo que denominaban "turismo de salud") han quitado la tarjeta sanitaria a todos los inmigrantes indocumentados o que no posean residencia legal en España, aún siendo de países comunitarios.

Sin embargo, ha sido comprobado estadísticamente que los seres humanos que más acuden a los servicios sanitarios de urgencia no suelen ser turistas europeos adinerados, sino, muy por el contrario, inmigrantes africanos con problemas de salud, mujeres embarazadas, y sus niños. Este colectivo, por decirlo de alguna manera, tiene muy pocos recursos económicos para pagar consultas o costearse una atención en medicina privada.

El informe, pese a que recomienda 40 iniciativas para resolver los problemas antes mencionados, también advierte que de seguir así los más perjudicados son los pacientes y el riesgo de empeorar sus problemas de salud ante una mala e ineficaz atención. #Racismo