El Gobierno extiende la obligación de instalar desfibriladores en Euskadi. Jon Darpon asegura que su manejo es muy sencillo. Esta nueva normativa incluye su instalación en grandes establecimientos comerciales así como aeropuertos, estaciones de autobús y ferrocarril o en poblaciones de más de 50.000 habitantes. Esta nueva normativa incluye también los establecimientos públicos de espectáculos y actividades recreativas y deportivas con aforo superior a 700 personas y los centros educativos donde se incluyen también las universidades con un aforo igual o mayor a las 2.000 personas.

Darpón asegura que este año pasado han sido más de 840 las paradas cardíacas que se han sucedido en el país. De estas, 170 recibieron atención y llegaron con vida a hospitales. Cada desfibrilizador viene a tener un precio de 1.200 euros y el Gobierno ha marcado un plazo de doce meses, para que se hallen instalados y los lugares concertados en la normativa, a partir de que se haga público en el Boletín Oficial del Estado.

En esta nueva ley, también se contempla, que dichos desfibriladores podrán ser utilizados por personas no sanitarias siempre que estén supervisadas por los servicios de Emergencia de Osakidetza. Actualmente en Euskadi hay 550 desfibriladores externos censados, de los cuales en un año, se han utilizado en 150 casos. Tan solo nueve de estos casos ha sido utilizado por personal de centros de salud y uno en instalaciones deportivas. En mente de todos tenemos varios casos recientes de hechos similares en distintos centros deportivos en los que gran parte de los casos no contaban con el material oportuno. 

El Registro Vasco de Desfibriladores Externos Automatizados se acaba de formar adscrito al Departamento de Salud, al que deberá informar de la instalación del dispositivo, de su retirada y del uso y tratamiento del mismo. También se ha explicado, que ante la facilidad de uso del dispositivo, el riesgo de mal uso es muy bajo y las consecuencias no son funestas. Lo que sí es necesario tenerlo para en caso de urgencia utilizarlo.