Actualmente, el estilo de vida de muchas personas en el mundo bien sea por la cantidad de trabajo que realizan o, por el contrario, porque simplemente sus hábitos de vida no le permiten ejercitar su cuerpo, es el del sedentarismo.

Son múltiples los estudios médicos y psicológicos que establecen una clara relación entre el nivel de estrés mental y el desarrollo de una depresión. Y, cierto es, que el individuo con mayor carga psicológica por los motivos que sean desarrolla una mayor prevalencia a sufrir esta enfermedad.

Los beneficios del ejercicio físico son ya conocidos; mejoran nuestra autoestima y, además nos ayudan a mantener una buena salud orgánica.

Sin embargo, los mecanismos moleculares por lo que se producían estos efectos no eran del todo conocidos y, de ahondar en ellos se han encargado un grupo de investigadores del Instituto Karolinska en Suecia, en el que se demuestra que la realización de ejercicio diario disminuye la acumulación de una sustancia en la sangre, nociva para el cerebro y que se acumula en el torrente sanguíneo durante los períodos de estrés.

Anteriormente, una serie de investigaciones probaron que en el músculo esquelético (el unido a los huesos) mostraba un aumento de una proteína conocida como PGC-1alfa1 en los momentos en los que se realizaba ejercicio. Para probar esto, se utilizaron ratones genéticamente modificados; un grupo tendría altos niveles de la proteína y, otro grupo que no se modificó. Los ratones modificados con la proteína desarrollaron un tono muscular mayor que los otros aún sin realizar ejercicio y, ambos, fueron sometidos a situaciones de estrés como ruidos altos y alteraciones del ritmo circadiano. Tras unas semanas, se pudo observar como los ratones que no habían sido modificados presentaban comportamientos depresivos, mientras que el otro grupo no lo hacian.

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A nivel molecular, lo que ocurre es que la proteína PGC-1alfa1, activada por el ejercicio aeróbico aumenta los niveles de la enzima KAT, que se encarga de convertir a la quinurenina en ácido quinurénico. Y, aunque hoy en día la función de la quinureína no es conocida, si se sabe que se encuentra en cantidades elevadas en sangre en pacientes con enfermedad mental. De esta manera, el aumento de la proteína conseguía proteger al cerebro del ratón modificado del efecto de la quinureína, pues al aumentar los niveles de enzima KAT, era convertida en ácido quinurénico.

Hoy en día, la depresión es una enfermedad mundialmente extendida. Se considera la principal causa mundial de discapacidad. Para evitarla es aconsejable distraerse de la fuente estresante y, para ello como se ha descubierto, la realización de unos minutos de ejercicio aeróbico diario nos ayudará en la prevención de esta enfermedad.