En una cantidad ya bastante considerable de hogares en el planeta ya existe al menos un horno de microondas, además de muchos bares, restaurantes y cafeterías. Su nombre se debe a que su principio de funcionamiento se basa en el hacer vibrar o rotar las moléculas de agua y de grasa fundamentalmente, lo que hace que se genere calor utilizando ondas electromagnéticas que son producidas por un magnetrón a una frecuencia de aproximadamente 2.45 Ghz. Estas microondas de radio se clasifican como de alta frecuencia.

Debido a que la mayoría de los alimentos poseen una substancial proporción de agua, pueden ser calentadas muy fácilmente utilizando este método.

En resumen estas ondas "excitan" moléculas bipolares presentes en los alimentos, como el agua. Esta agitación, físicamente no es más que un movimiento simple de estas moléculas, por lo que supuestamente no supone ningún tipo de alteración en la composición en sí de los alimentos, con excepción de la posible deshidratación de ellos debido al excesivo calentamiento y evaporación del agua presente en los alimentos.

En la etapa de desarrollo de esta tecnología aparecieron muchos obstáculos de modo que sufrió algo de retraso su consolidación para que pudiera evolucionar y llegar a estar al alcance de la cocina de muchos consumidores como ya ocurre hoy en día. En la década de los 70 cada vez más personas encontraron que las ventajas de cocinar con microondas compensaba los riesgos probables y al parecer, no habían muertes por "envenenamiento" producto de las radiaciones, ni resultaban estéril o impotente, ciegos (al menos a causa de los hornos microondas).

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Cuando desaparecieron esos temores empezó entonces el auge de la ola de aceptación de estos "aparatos" en las cocinas de varias regiones del mundo.

Sin embargo, esto no quiere decir tampoco que haya vencido sus obstáculos completamente, pues hay varios temas que claramente hoy en día representan un peligro el uso de los hornos de microondas para la salud, entre ellos está el tema de los envases que se usan en para calentar los alimentos en el horno de microondas pues la mayoría de los plásticos contienen sustancias dañinas como BPA (Bisfenol A) y ftalatos que resultan inseguros para el uso humano, sobre todo si son usados para calentar alimentos, pues está demostrado que estos materiales al aumentar la temperatura pueden conducir a la liberación de dioxinas (carcinógenos conocidos) y otras toxinas. Mi humilde consejo si tiene un horno microondas, no caliente los alimentos en envases plástico, aunque lo haya comprado como: "envases para microondas".

Otra vertiente de las afectaciones pueden ser las radiaciones electromagnéticas a las que nos exponemos diariamente, pues no solemos darnos cuenta del peligro que sometemos inconscientemente nuestra salud ya sea en una computadora o hablando por un teléfono inalámbrico, por citar algunos.

Estos problemas de salud vinculados a enfermedades como el Cáncer, al Alzheimer, la fatiga crónica, la esclerosis múltiple, aborto involuntario y muchas otras enfermedades graves. Esta exposición es casi imposible de evitar, sin embargo con una dieta correcta y siendo conscientes de estos peligros podemos tomar algunas medidas para disminuir la exposición a muchos de estos aparatos.

En cuanto al horno de microondas lo que mejor podemos hacer es estar alejados siempre que se ponga en funcionamiento, pues ¿Quién nos puede cuantificar la cantidad de microondas que recibimos cuando éste funciona? O ¿Cuál es el límite de estas ondas para que no perjudique nuestra salud?