Actuar en los impulsos eléctricos para intervenir en el sistema inmunológico. Una revolución que se está moviendo en silencio y que está afectando ochenta y uno personas. Se puede llamar revolución porque hasta ahora los impulsos eléctricos fueron el idioma exclusivo del sistema nervioso, mientras que por el inmunológico parecía necesario proceder sólo con los medicamentos. Kevin Tracey, investigador en el Feinstein Institute for Medical Research en Nueva York, ha curado Goran Ostovich con una forma grave de artritis reumatoide en las manos, muñecas y codos, y lograron a apagar la inflamación a través de un dispositivo implantado en el cuello.

Ahora Ostovich hace su trabajo de mensajero y juega a tenis de mesa.

En el artritis reumatoide los anticuerpos "vuelven locos" y atacan las articulaciones, pero el Dr. Tracey había visto que un antiflogístico inyectados en el cerebro de ratones reducía la inflamación de los órganos y de los miembros. La cantidad utilizada era tan pequeña que el medicamento no podía actuar simplemente entrando en circulación. Ya en los años noventa había empezado a profundizar su estudio, comenzando de la hipótesis que el efecto del medicamento dependía por los nervios. El estudio ha, así, comprobado que con la estimulación de los nervios que llegan al bazo, se había una disminución de la inflamación y que, a través de los neurotransmisores, el sistema inmunológico y nervioso empezaban a "comunicar".

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Y por lo tanto tenemos el experimento en Ostovich, que tuvo un gran éxito porque ha reducido los niveles de PCR, proteína que se encuentra en la sangre usada como pista de la inflamación, porque no hubo efectos secundarios. Siguieron otros siete experimentos de éxito y la publicación de la investigación en la revista Arthritis and Rheumatism.

Pero el circuito cerebro-bazo parece no ser el único en el que se puede aplicar este procedimiento. De hecho, Clifford Woolf, de la Harvard Medical School en Boston ha anunciado de haber identificado los nervios de la piel en los que se puede intervenir para reducir las infecciones de la piel. Luego tenemos Silvia Conde de la New University de Lisboa, que está interviniendo en los nervios que conectan al plexo carotideo para regular la sensibilidad de la insulina y por lo tanto poder también actuar en la diabetes. La última frontera son las investigaciones de la Electrocore que está experimentando una solución terapéutica basada en los impulsos eléctricos de 81 personas hospitalizadas por asma. #Investigación científica