Ya desde bebés, el tipo de relación afectiva que establecemos con nuestros padres y con nuestro entorno será determinante en la creación de este amor hacia nosotros mismos.

Si nuestros progenitores han trabajado su propia autoestima, les será más fácil brindarnos las herramientas necesarias para que podamos construir la nuestra, pero lo primero que tenemos que saber al respecto es que el bebé es una persona que siente y capta el ambiente que la rodea mucho antes de que pueda expresarse con palabras. Por tanto, a los cuidados que requiere para su buena salud física, se deben sumar los cuidados emocionales que le ayuden a sentirse querido, seguro y respetado.



El lenguaje del amor

En las primeras fases de la vida de una persona, la autoestima se puede favorecer transmitiendo nuestro amor y respeto por medio de caricias, tonos de voz suaves y amorosos, olores agradables, expresiones faciales amigables ...

Todo este lenguaje amoroso le irá dando muestras al nuevo ser que es bien recibido, que su presencia es importante para nosotros, que es especial.

También es importante saber que el bebé aprende a ver con los ojos de sus padres y que, por tanto, los juicios que éstos puedan hacer identificando como un bebé alegre, llorón, despistado, travieso, perezoso, sensible serán como partes de un rompecabezas que él irá juntando hasta que un día lo complete.


Entender quién soy

Cuando nos planteamos descubrir el origen de nuestro nivel de autoestima debemos remontarnos al pasado, donde todo comenzó, no lo podremos cambiar, pero sí comprender cómo hemos llegado a ser como somos.

Vídeos destacados del día

Para entender la formación de la autoestima tenemos que hablar del concepto de identidad, es decir, la suma de los sentimientos, emociones, deseos, capacidades, talentos que la persona identifica como propias.

El sentimiento de identidad es el reconocimiento de la persona de ser una, separada y distinta de las demás y si el niño o niña que todos hemos estado ha construido su identidad en función de lo que siente, desea y necesita, su autoestima será firme y se identificará con lo que es. En cambio, si ha construido una falsa identidad, ya sea por miedo al rechazo o para responder a lo que se esperaba de él o ella, su autoestima será frágil y se sentirá disgusto con lo que es y lo que siente.

Así, cuando las pautas que le llegan al niño de sus padres es que para conseguir su aprobación y amor debe comportarse como ellos desean, no como siendo o necesita, se produce un bloqueo que impide a esta niño desarrollar su identidad de una manera sólida.

7 pautas para educar en autoestima

1. Observar la individualidad de cada niño / a, respetar las diferencias que pueda mostrar en relación al resto de la familia y no esperar a que haga lo que nos hubiera gustado hacer nosotros.
2. Expresar nuestro amor y afecto, tanto verbal como físicamente, y hacer patente el valor que tiene por el simple hecho de ser una persona única y especial.
3. Reconocer y señalar sus valores y aptitudes, ayudarle a desarrollar sus talentos. Decirle a menudo lo que nos gusta de su forma de ser, valorar más lo positivo que lo negativo.
4. Escuchar, darle espacio para que pueda explicar cómo se siente, qué le preocupa. Mirar a los ojos cuando le hablamos.
5. Respetar, teniendo en cuenta sus gustos y opiniones, guardando sus secretos, haciéndolo partícipe de las decisiones que le corresponden.
6. Favorecer su seguridad dándole apoyo.
7. Enseñar pautas y normas en un ambiente respetuoso y abierto al diálogo. Abstenerse de hacer juicios o valoraciones globales que puedan menoscabar la estima a sí mismo: "eres un torpe", "mira que eres tonta", "eres demasiado nerviosa".