La coliflor es una inflorescencia de formas carnosas y redondeadas. Dentro de esta familia se la puede llamar de muchas maneras como, por ejemplo, col lombarda, col blanca o repollo, brócoli, coliflor, rábano, etcétera.

Lo que hoy es un alimento, históricamente no se lo consumía como tal, sino para tratar algunas enfermedades, como el dolor de cabeza o la diarrea. En la actualidad, esta riquísima verdura no se cultiva por todo el mundo, siendo China la principal productora de esta planta hortícola.

Hay distintas variedades de coliflor; si queremos diferenciarlas por los colores, encontraremos la coliflor blanca, verde y morada y, aunque podemos disfrutar y comerla todo el año, su mejor época son los meses de enero y septiembre.

La coliflor posee un sabor suave, en ocasiones con un toque dulzón.

A la hora de conservarla, lo aconsejable es que se escoja una de masa limpia, firme y compacta, con sus hojas verdes y tiernas. Cuando presenta manchas marrones o partes blandas en la masa significa que contiene hongos, insectos o que ya está vieja. Por esta razón es que se aconseja conservarla envuelta en plástico durante una semana y en el frigorífico y, en el momento que se decida consumirla, lavarla, así no pierde sus nutrientes ni sus vitaminas, que no son pocas. Para mantenerlas perfectas por más tiempo -meses por ejemplo-, lo mejor es congelarla, por lo que los cogollos más firmes se escaldan durante unos minutos con agua hirviendo.

Tiene múltiples cualidades, entre ellas la Vitamina C; posee además propiedades antioxidantes que nos ayudan a prevenir posibles infecciones. Asimismo favorece la absorción de hierro, es apta para dietas de adelgazamiento, -en particular porque contiene muy bajas las grasas-, y constituye un poderoso aliado del sistema inmunológico, evitando el cansancio, la depresión, la pérdida de memoria, la falta de concentración y la irritabilidad.

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Lo más interesante de esta rica verdura es que posee un efecto laxante.

El consumo de la coliflor es muy recomendado no sólo para dietas de adelgazamiento, sino también por sus elementos fitoquímicos, es decir, para la prevención de enfermedades degenerativas y, como antes se ha mencionado, por su alto nivel de antioxidantes.

Es un alimento que no nos podemos perder; en un futuro, agradeceremos haberlo tenido siempre en nuestra lista.