El ejercicio y el equilibrio en la comida deben ser actividades importantes y cotidianas que forman parte de la vida de cada persona, sin tener en cuenta la edad, sin embargo, cada edad debe adaptarse a una rutina y a un tipo de ejercicio diferente al de las demás edades. Una persona joven no va a realizar o tener el mismo rendimiento que una persona mayor, la habitualidad en el ejercicio puede hacer adquirir un rendimiento superior independientemente de la edad, pero si no existe tal habitualidad entonces hay que adaptarse a un tipo de ejercicio concreto.

Lo ideal es adaptarse a una actividad en el que se trabaje todas las partes del cuerpo, correr o realizar actividades grupales como yoga o baile puede ser una rutina candidata ya que genera habitualidad, mejora la postura y ayuda a quemar muchas calorías.

A partir de 25 años, las personas empiezan a trabajar, muchas horas sentados en una oficina, local, esto provoca acumulación de grasas y muchas horas de inactividad, la actividad más adecuada para este tipo de ejercicios son aquellas que impliquen trabajo aeróbico como realizar ejercicio al aire libre, mejor que un gimnasio ya que hay disminución del estrés.

A partir de 30 años, las personas se casan o empiezan a formar una familia, se empieza a perder fibra muscular, es conveniente realizar actividades mixtas, grupales, un gimnasio es la mejor opción ya que a esa edad es más difícil adaptarse a una rutina de ejercicio de forma individual.

A partir de 40 años, con la crisis de los 40, hay que mantener la tonalidad y elasticidad muscular, existen muchos cambios hormonales, la natación y el yoga son los ejercicios más completos a esta edad.

Vídeos destacados del día

A partir de los 50 años, ejercicios como Pilates y rutinas semanales para aumentar la fuerza y resistencia tanto física como mental.

No necesariamente hay que estar entre esas edades para combinar los ejercicios mencionados con anterioridad, se puede hacer una combinación de todas las actividades a cualquier edad, siempre y cuando que se haga con habitualidad siguiendo una rutina y seguridad en el individuo y en la forma de realización de cada ejercicio y de cada actividad, llevando siempre una vida sana.