A pesar del avance de las nuevas tecnologías y el increíble desarrollo que gracias a ellas ha tenido la medicina, todavía existen numerosos pacientes que sufren de enfermedades severas, y lo que nos entristece más aún es que algunos de ellos tan solo cuentan con unos pocos años de vida. Proyectos y campañas han sido llevados a cabo durante muchos años, en los que familiares, y sobre todo padres, han puesto todo su empeño y esfuerzo.

Sin embargo, no son ellos los únicos que participan en esta lucha. ¿Qué sienten estos Niños diagnosticados de cáncer o leucemia? Lo primero que nos viene a la cabeza es ‘miedo’, y la pregunta es: ¿Cómo se puede luchar contra esto?

Jesús Ángel Gómez, químico onubense, está promoviendo un proyecto conocido como “Cienciaterapia” que comenzó en 2013 con los niños hospitalizados del “Aula de Pediatría del hospital Juan Ramón Jiménez” en Huelva, y que espera se expanda no solo a hospitales de otras ciudades, sino además a centros educativos.

Se trata de un proyecto que consiste en la realización de experimentos científicos con el objetivo de divertir a los niños y a la vez, fomentar su curiosidad y entusiasmo por la ciencia. No solo se trata de la enseñanza y Educación de los mismos, puesto que esta labor no se diferenciaría de la que cualquier colegio pudiera realizar por si mismo, sino también, de aliviar el sufrimiento y dolor que día tras día se apodera de ellos. Este proyecto ha demostrado tener un éxito rotundo, situándolo “en el Top 100” en cuanto a innovaciones que fusionan la ciencia y la educación.Cada día son más los que se presentan voluntarios a este propósito, y nos ofrecen declaraciones inspiradoras:

Cuando los niños ven venir a los Cienciaterapeutas se les olvida el dolor y sólo quieren divertirse con los experimentos. Esto facilita bastante nuestro trabajo.

La ciencia es un mar en el que habitan millones de especies, conocidas y aún por conocer, y en nuestra ardua tarea de desvelar todos sus secretos, nos queda la incógnita de si lo estaremos haciendo bien.

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Con tan solo ver a uno de estos niños sonrientes con un microscopio en sus manos, la respuesta se hace clara y evidente.

Hagamos de la ciencia nuestra conciencia.