En la actualidad y dependiendo del modo de vida que lleve cada persona, cada uno se encuentra con una inmensa variedad de alimentos en los supermercados, en los restaurantes o cualquier sitio de comida rápida, independientemente del sabor que tengan y de la adicción que pueden producir, hay muchos alimentos que se consumen con habitualidad y que, a la larga, pueden provocar daños irrecuperables e irreversibles físicos e incluso cerebrales.

La falta de tiempo puede ser un factor en contra para comer bien y llevar un buen nivel alimenticio, para ello es recomendable seguir un plan de comida y una dieta. Algunos de los alimentos enlatados pueden producir impotencia, diabetes, obesidad, caries, enfermedades coronarias y cáncer.

Hay que revisar constantemente las etiquetas de los alimentos y evitar consumir, en exceso, alimentos enlatados que contengan conservantes y grandes cantidades de azúcar o sodio.

Las conservas son otros alimentos que es mejor evitar, en especial, las conservas de tomate, toda verdura es mejor fresca que enlatada ya que pierde todas las propiedades nutritivas originarias. El jarabe de maíz de alta fructosa es uno de los ingredientes de los alimentos enlatados y las conservas más utilizado a parte de los conservantes cuya denominación empieza con la letra "E" (por ejemplo: E407).

El atún es un ejemplo de alimento enlatado que contiene fósforo y en exceso puede afectar considerablemente a la memoria. Los profesionales de la alimentación advierten y aconsejan no comer alimentos fritos comprados como las patatas fritas o alitas de pollo debido a su proceso de fritura impregnando los alimentos con sustancias toxicas que favorecen el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

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La comida casera es mucho más sana debido a que se emplea un método de fritura más limpio que en los restaurantes o sitios de comida rápida.

Comer mejor no necesariamente implica evitar disfrutar de la comida, se puede llevar una vida sana y alimentarse bien con alimentos exquisitos para el paladar. La comida basura y los conservantes reducen el tiempo de vida y aumentan la tasa de obesidad y si se consumen en grandes cantidades pueden conducir directamente a la muerte.