Es en la madrileña plaza del Conde de Valle Suchil donde desde el día 13 se alza el monumento en homenaje de los "Héroes de Baler", más conocidos popularmente como "Los últimos de Filipinas". La inauguración de este monumento cumple uno de los objetivos de la agenda institucional del Ejército de Tierra, ET, que se planteó como objetivo erigir este homenaje a inicios de 2019 pues el pasado año se cumplieron 120 años de la gesta de Baler.

La laboriosa instalación del monumento

Con todo el proceso de incorporación de la la estatua a los "Héroes de Baler" no ha sido sencillo pues se ha prolongado durante un año entero.

Y esto es pues cuando a principios de 2019 el ET, con la Fundación del Museo del Ejército por delante, propuso la idea de erigir el monumento. La corporación municipal dirigida por la coalición Más Madrid se opuso al levantamiento del monumento aduciendo que homenajeaba a un "ejército colonialista".

Este es un error histórico y jurídico flagrante, ya que todos los territorios incorporados a lo largo de los siglos al Imperio Español se integraban en él como parte consustancial de la Corona Española, como territorios de España de pleno derecho.

De esta manera en sus tres siglos de pertenencia a España, 1521-1898, las Filipinas eran a efectos legales tan españolas como podía serlo Oviedo.

Este es un factor importante pues porque otras naciones como Francia y Reino Unido siempre han definido específicamente a sus territorios de ultramar como "colonias" y con su legislación específica, con España nunca se dio ese tipo de distinción entre su territorio metropolitano y de ultramar.

Con todo la iniciativa recibió el apoyo de PP, PSOE y Ciudadanos. De hecho, el alcalde del PP madrileño, José Luis Martínez-Almeida, se comprometió en levantar el monumento de ser elegido alcalde de la capital: "Habrá monumento cuando yo sea alcalde, no tengan duda", y así ocurrió.

El diseño de la estatua y encontrar la ubicación

Con todo y pese a los inconvenientes, el ET siguió durante todo 2019 con el proceso de construir el monumento financiándolo mediante una campaña pública de micromecenazgo.

El afamado "pintor de batallas", Augusto Ferrer Dalmau, diseñó el boceto de la estatua mostrando al líder del destacamento, al teniente Saturnino Martín Cerezo, blandiendo su arma en combate, mientras el escultor Salvador Amaya esculpiría la figura.

Además un problema extra surgió en la colocación del monumento. El pedestal y estatua superaban los dos mil kilos de peso lo que hacia de su ubicación algo complicado en un suelo urbano como el de Madrid cuajado de sótanos, garajes, túneles de metro y tuberías de agua y gas.

Consecuencia de ello y al evaluarse estos riesgos la primera ubicación elegida, la Avenida Islas Filipinas junto a la estatua dedicada al padre de la nación filipina José Rizal, fue descartada así como la avenida de Madrid Río por lo poco visible de una ubicación en tal lugar.

Encontrar un lugar céntrico y transitado era lo ideal y este se encontró en la Plaza Conde Valle Suchil, en el castizo barrio de Chamberí, apartando la ubicación de la estatua unos grados del eje de la plaza para no afectar la línea de metro y junto a los jardines dedicados al también héroe del 98 almirante Cervera. Construido el pedestal y montada la estatua en su ubicación, solo quedaba inaugurar el monumento.

La inauguración del monumento ya ha tenido lugar

En la fría mañana del 13 de enero, un teniente y tres sargentos ataviados con el uniforme de "rayadillo" de 1898 montaban guardia frente al monumento por inaugurar.

Estos soldados son del balear Regimiento "Palma" 47, el heredero del Batallón de Cazadores Expedicionarios nº2 que resistió el asedio en la Iglesia de Baler durante 337 días hace más de un siglo.

Además estaban presentes representantes de todos los grupos municipales del ayuntamiento, salvo Más Madrid, veteranos de las FAS y los mismos descendientes de los "Últimos de Filipinas" agrupados en la asociación que lleva su nombre.

La ceremonia como tal comenzó con la entrada del piquete de honores formado por tropa del Regimiento "Inmemorial del Rey" Nº1 ataviados con trajes de la época de Alfonso XIII, contemporánea a la gesta.

Tras el homenaje a la bandera, el JEME, Gral. Varela Salas, y el Alcalde de Madrid pasaron revista a las fuerzas y ya en el lugar de honor se leyeron los decretos del Presidente de Filipinas Emilio Aguinaldo que decretaba a los sitiados como amigos y permitía su salida y los de la Reina Regente reconociendo sus méritos. La placa central del monumento fue revelada por el alcalde, JEME y el vicecónsul de la Embajada de Filipinas Sr. Ralf G. Roldán.

En sus alocuciones posteriores el alcalde y JEME destacaron los valores de las FAS encarnados en los héroes de Baler: "Hicieron honor a su juramento de defender la patria, la nación y la bandera".

"Pocas gestas hay como la del sitio de Baler, así como la importancia de conocer nuestra historia para "garantizar el futuro de España".

El público presente se involucró mucho en la emoción del acto y lo interrumpió a menudo con vivas a España, al Rey y a las FAS, gritos que se repitieron cuando los secretarios de la asociación entregaron a JEME y alcalde sendas condecoraciones por el acto y un frasco con tierra de la Iglesia de Baler que fue ofrecido por el vicecónsul filipino. Un reconocimiento justo a unos héroes aunque llegue 120 años después de la gesta.

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