Entre los siglos XVII y XVIII se pusieron de moda una serie de tratados que hablaban sobre monstruos y prodigios, intentando darles una explicación, a cual más desternillante. Por ejemplo, el padre Nieremberg afirmó que "las causas de la aparición de monstruos se debe a la concepción o confusión, sobra o defecto de semen; a la angustia de la madre; a una cópula ilegítima; o a la demasiada lujuria en el acto sexual".

En la actualidad, no tienen sentido estas afirmaciones, pero en aquella época era aceptadas por todo el vulgo, que desconocía prácticamente el campo de la Medicina y de la Anatomía.

Y uno de los sucesos extraordinarios que más apareció en estos estrambóticos textos fue el de una condesa que tuvo un hijo cada día del año.

La condesa que tuvo un hijo cada día del año

El fraile Antonio Fuentelapeña, religioso del siglo XVII que escribió uno de esos tratados con el título de El ente dilucidado, dedicó un capítulo íntegro a explicar que una mujer puede tener un hijo cada día del año "siendo los fetos de nueve meses". Y para dar fe de que este rocambolesco supuesto se puede dar, pone el ejemplo de la condesa de Holanda, que alojó a 365 hijos en su vientre y que iban saliendo a su debido tiempo. Su teoría la refleja Carlos Fisas en Historias de la Historia, que dice que esto sucede cuando "aun la matriz se cierra en el embarazo, no repugna, quede abierta, de suerte que ingrese la semilla del varón por el fervor de la nueva líbido y que se alojen dentro del vientre 365 criaturas que vayan saliendo a su debido tiempo".

El ya citado padre Nieremberg va más allá cuando hablo del extraño caso de la condesa de Holanda. Da su nombre, Margarita, y ocurriría en el siglo XIII. Pone en palabras de ella que su facultad de poder dar a luz un hijo cada día se debía a "una maldición lanzada por mujeres adúlteras".

Respecto a este estrafalario caso existen tantas opiniones que no se ponen de acuerdo entre ellos.

Un ejemplo aparece en Antonio de Torquemada y su Jardín de flores curiosas, en el que menciona que la condesa no de era de Holanda, sino de Irlanda y que tuvo 366 hijos en un parto (debería ser año bisiesto). Los hijos eran demasiado pequeños y los compara con ratones, que además el obispo los sirvió en una bandeja para bautizarlos a todos a la vez.

Torquemada acaba diciendo que al bautizo de los 366 hijos acudió el mismísimo emperador Carlos V. ¿Si fue en el siglo XIII como apunta Nieremberg, qué hacía allí un emperador que vivió 300 años después?

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