Desde hace 17 años en Venezuela se desarrolla un gran saboteo institucional, una guerra política con el propósito de lograr el poder. Esta guerra toca lo político, económico y lo social. Más allá de la visión que se implementa con el nuevo “…Estado Social de Derecho y de Justicia…”, se evidencia una lucha encarnizada por el control de sus riquezas.

El Caracazo en 1989 revela el fracaso de la derecha

El 27 y 28 de febrero de 1989 la población reacciona contra un sistema que la había sumido en la pobreza y la desesperanza.

“El Caracazo”, con más de tres mil muertos en dos días, revela el fracaso de la derecha que gobernaba el país más rico del mundo. Este hecho aceleró la insurgencia militar el 4 de febrero de 1992 que daría nacimiento a la Revolución Bolivariana.

1999 perfila el inicio del saboteo contra un gobierno legítimo

Desde el triunfo de Hugo Chávez el “6D” del 98, líder del “4F”, con un nuevo texto constitucional aprobado en 1999 comienzan las diferencias de la élite empresarial y la derecha venezolana con el Gobierno, desatando la ira de la cúpulas petrolera y agraria con las 43 leyes habilitantes que decretaba el presidente con la nueva institucionalidad, culminando con el frustrado golpe de estado del 11 de abril de 2002, sin embargo, continuaron con el sabotaje a PDVSA en diciembre del mismo año.

Finalmente, la derecha logra convocar un referendo presidencial que ganó Hugo Chávez con el 59%.

El deceso de Hugo Chávez y el ascenso de Nicolás Maduro a la presidencia en abril del 2013, motiva a la derecha a intensificar la desestabilización con “la salida” dejando un saldo de 43 muertos y miles de heridos, que aunado al saboteo económico y la matriz mediática creada en su contra facilita a la derecha ganar la mayoría en la Asamblea Nacional (AN) el “6D” de 2015, posteriormente convoca un referéndum revocatorio contra el presidente con más de 650 mil firmas objetadas, entre menores, muertos y firmas falsas, por lo que los tribunales de varios estados lo anularon en su primera fase por fraudulento.

La injerencia de potencias extranjeras

La financiación del extranjero a la derecha es un factor determinante para la desestabilización en Venezuela, afectando a la tranquilidad de los venezolanos. Por otro lado, en su política injerencista el presidente Obama declara a Venezuela como una "amenaza extraordinaria e inusual para los Estados Unidos”, al tiempo que el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, en el 2016, insiste en activar la Carta Democrática Interamericana en contra de Venezuela, propuesta que no apoyaron los miembros de la OEA.

Se suman a esta injerencia las Calificadoras de Riesgos que falsean informes de riesgo que aunados al Dolar Today y Cúcuta ponen en Crisis a la economía venezolana, induciendo una hiperinflación que impide a la población el libre acceso a los bienes y servicios, llevándola a la miseria. Sumado a estas acciones, Citibank avisa su retiro de Venezuela creando retardos en sus pagos internacionales. Todo esto como parte de una escalada financiera internacional.

Diálogo en Venezuela, ¿para avanzar o retroceder?

Un rasgo presente en estos últimos 15 años ha sido la imposibilidad de un diálogo, una élite empresarial que desconoce la nueva institucionalidad y una AN derechista desestabilizadora que la acompaña. Sin lugar a dudas las élites empresariales y la derecha están empeñadas en su desdichado anhelo de volver al triste pasado que tanto daño ocasionó a nuestro país.

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