“Las reglas del juego han cambiado”, anticipó Priò. Respecto a las incógnitas de si Rajoy es un candidato cercano o gélido de cara a los medios, los expertos en comunicación política coinciden en un término: Mariano no se siente cómodo en la parcela mediática pero se esfuerza por corregirlo por el bien del país. "Ha sido con la emergencia de los liderazgos de Pablo Iglesias y Albert Rivera cuando Rajoy más ha sacado pecho en todas sus décadas de gestión política”, explicó Vicente Rodrigo, asesor político de ACOP.

Mariano Rajoy fue el candidato peor valorado en las encuestas del CIS. No obstante, según el sondeo del pasado mes de abril, Rajoy obtuvo un 2,49, una nota que no alcanzaba desde enero del 2013.

Lo que significa que el presidente del Gobierno “empezó a recuperar tímidamente posiciones, tanto en valoración personal como en la inspiración de confianza.” Sin embargo, según apuntó el politólogo Javier Sánchez Glez, “las encuestas de popularidad y simpatía de los candidatos tienen escasa utilidad.” Aún así, “cabe destacar que la política está más presente que nunca en la ciudadanía”, declaró Jordi Priò, comunicador político.

El rechazo mediático de Rajoy está intrínseco en su ADN. Afortunadamente, lo está corrigiendo.“Los medios no son el hábitat de Rajoy, menos aún con los dos competidores que tenía, que se han criado con los medios, como quién dice. Sus rivales estaban muy preparados y les han intentado debilitar porque eran conscientes de que los tiempos políticos estaban por cambiar”, aseguró Jordi Priò.

Y es que, la mala reputación de Rajoy no ha sido un hándicap para recuperar su Gobierno. El candidato ha sabido reaccionar y hacerse más fuerte que nunca. Aunque las reglas del juego estuviesen en transición. Los resultados de las elecciones del 20-D sirvieron de ensayo-error para el propio partido, así que elaboraron una estrategia del 26-J que rompería los esquemas.

La estrategia comunicativa del 20-D resultó fallida porque los electores querían ver cómo se desenvolvía Rajoy ante los medios, no un candidato joven, aparentemente carismático, como fue Pablo Casado. Mariano comprendió que la cercanía del candidato era un factor crucial en la decisión de los votantes, así que puso más de su parte.

A pesar de que Rajoy no despierta grandes pasiones, cuenta con sus fieles votantes. “El Partido Popular lo tenía claro y ha destacado por dirigir su estrategia a su target. Aprendió del 20-D a seleccionar sus públicos y enfocarse en ellos. "Invertir en votantes que nunca le votarían era una inversión perdida”, reconoció Juan Carlos Calderón, coordinador de ACOP en Andalucía. “Al igual que en las grandes dificultades de su carrera política, su crisis la ha gestionado mediante una estrategia de resistencia”, nos desveló Vicente Rodrigo. Sin duda, “el punto fuerte de Rajoy ha sido centrarse en una segmentación concreta, en un territorio determinado y en las debilidades de sus rivales”, adelantó Jordi Priò.

Todo ello, nos lleva a la siguiente reflexión: Rajoy ha ganado en seguridad en sí mismo y en confianza. Lo ha comunicado lo mejor que ha podido y los votantes han sabido verlo y valorarlo. “Poco a poco, y fruto de esta estrategia de resistencia y de segmentación geoterritorial, el presidente ha sabido encontrar su lugar y estar cómodo", valoró Vicente Rodrigo.

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